Cuando es hora de… volver a vivir con los papás

Independizarse es un sueño que muchos jóvenes tienen pero que, cuando por fin lo logran, se dan cuenta que puede no resultar tan fácil como se quisiera. Entonces, hay que tomar una decisión radical: quedarse soportando gastos y tareas o regresar, nuevamente, al “hotel mamá”.

Cuando es hora de… volver a vivir con los papás Cuando es hora de… volver a vivir con los papás

A nivel mundial, la generación de los Millennials está rompiendo esquemas en todo sentido pues, mientras antes existía la tendencia de que recién se cumpliera la mayoría de edad (entre los 18 o 21 años, dependiendo del país), el joven adulto dejaría el nido para empezar sus estudios universitarios o trabajar formando su vida propia. Bueno, claro que en Colombia esto tardaba un poco más, pues era hasta después de los 25 o casi llegando los 30, que los jóvenes dejaban el “hotel mamá”.

Pero resulta que ahora, ya no hay tanto afán. O bueno, puede que algunos se vean de cierta forma “obligados” a hacerlo por temas de distancia, como cuando estudian en otras ciudades o países o porque no hay tanta empatía. La cuestión es que hay que verificar muchas situaciones antes de hacerlo porque, de lo contrario, terminaría regresando de nuevo a su hogar paternal.

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Bueno, claro que en ello tampoco hay nada de malo. Según varias investigaciones, puede que de los que se decidan independizar, cerca del 20% no lo logren por no haber hecho los cálculos adecuados o por tener, de cierta forma, una fuerte dependencia emocional.

Ahora, hay que considerar que no sólo tendrá unos efectos financieros, porque puede que tenga más facilidades compartiendo los gastos, sino también unos efectos psicológicos que, dependiendo del caso, pueden no ser soportables para muchos. Por eso, es importante tomar de forma adecuada la decisión, si es lo que está pensando.

En su bolsillo

Una de las principales causas para considerar volver a la casa de los padres es, efectivamente, el dinero. Dependiendo del estrato social, del trabajo y del estilo de vida, vivir solo puede llegar a costarle entre $600 mil o más de $2’000.000, por lo que un trabajo sencillo de los que hoy consiguen los jóvenes puede que no sea el adecuado para soportar estos gastos, más aún, teniendo en cuenta la informalidad y el mismo nivel de desempleo.

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Entonces, regresar a la casa puede significar reducir a más del 50% esa carga o bueno, si es el consentido, incluso, todo su salario puede quedar para usted aunque, para un adulto, o recomendable es que al menos pueda aportar con el pago de los servicios públicos o el mercado.

Al respecto, es necesario hacer varias consideraciones:

  • ¿Sus padres pueden soportar su regreso?: muchas veces los jóvenes consideran que será sencillo, pero la situación es que se debe ser consciente que será una boca más que alimentar, una persona que gastará más en servicios públicos y que sus padres ya están “al día” con sus propios gastos incluso, ahora, haciendo ahorros.
  • ¿Cómo serán las responsabilidades?: si bien sus gastos pueden reducirse, la idea es no seguir siendo el mantenido y, al menos, pagar todo lo que le corresponda a usted, es decir, ver todos los recibos de servicios antes y hacer el cálculo de cuánto aumentó luego de su llegada. Ahora, es bueno considerar que también es su turno de apoyar en el hogar, por lo que si puede aportar más que sus propios gastos, esto puede representar un acto de agradecimiento.
  • ¿Por cuánto tiempo será?: luego de que considere los efectos emocionales y psicológicos de esto, es necesario que se ponga límites para ese “retroceso” que hizo, sea porque se quedó sin trabajo o porque no tiene el dinero suficiente, pero es bueno tanto para usted como para los suyos, determinar cuánto durará ese proceso. Lo ideal es que una vez mejore su situación, pueda hacer su vida y sea mucho más responsable financieramente.

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Lo emocional

Aunque vea fácil el hecho de volver a ocupar su vieja habitación y hacer el trasteo de lo poco que logró como independiente, esto tiene unos fuertes efectos psicológicos, porque esto se interpreta como una especie de fracaso, con el cual, dependiendo de su nivel de inteligencia emocional, puede no ser sencillo sobrellevar.

Esto puede significar que hubo algo que no calculó bien, ya sea porque el dinero no le alcanzó o porque nunca pensó que se iría a quedar sin trabajo (para eso es un fondo de emergencias) o simplemente porque no pudo soportar la responsabilidad misma.

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Es por eso que debe tomar medidas al respecto, no sólo con usted mismo, sino también con su familia:

  • Defina la situación: recuerde que la frase “mientras usted viva en esta casa”, puede volver a serle familiar, porque regresar a su hogar paternal implica aceptar sus reglas y sus límites, así que deberá ser algo que hable desde el inicio.
  • ¿Qué esperan de usted?: háblelo desde el inicio, para saber qué papel está jugando cada quien. En la mayoría de casos, los padres se sentirán totalmente felices de volverlo a tener con ellos, pero también pueden esperar que usted sea más colaborador, que ayude con las responsabilidades y tareas de la casa y que usted ya superó esa etapa de “le hacen todo”.
  • Evite las discusiones: pueden ser momentos en los que será fácil “echar en cara” la situación y esto lo afecta tanto a usted como a ellos. Regresar a casa implica volver a ser parte de una familia que comparte momentos, así que no use el hogar de sus padres sólo como hotel o como si fueran “roomates”, porque las cosas no funcionan así.

* Con información de Wisebread, Wall Street Journal y Money Crashers.

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