El talento está en todas partes

por Carlos Andrés Vanegas

El talento está en todas partes El talento está en todas partes

Es un mito pensar que solo un grupo selecto de personas con alguna carrera, educación o experiencia en particular son talentosas. La verdad es que quienes tienen el potencial de transformar organizaciones enteras están en todas partes.

 

Cierto día estábamos en la compañía con la intención de crear un jardín frente a nuestras instalaciones. Aun cuando la empresa había nacido pocos años atrás en una oficina de 5 por 5 metros en el Parkway de Bogotá, ahora contábamos con un edificio de tres pisos. No tengo ni idea de jardinería. Lo único que tenía claro era que quería comprar estos papiros, unas plantas de tallo largo que se ven tan lindas en los edificios. Ese era mi capricho. Entonces, curiosamente, aquel día pasó un señor en una “zorra” ofreciendo tierra. Recuerdo que me pidió $80.000 por conseguirme los papiros. Uno de los peores negocios de mi vida. A las tres horas llegó con unos palos amarillos que apenas si se podían sujetar de unas cuantas cuerdas.

 

Para ser el encargado de las ventas en la empresa se burlaron mucho de mí por mi capacidad para negociar. El tipo me había tumbado. Y no quiero mentir… al comienzo me dio mucha piedra. Pero a los pocos días quise darle la oportunidad a ese racimo de palos amarillos. De hecho lo único que hice fue una mañana empezar a quitarles las puntas marchitas. Incluso llegué a quitar palos enteros hasta solo quedarme con unos pequeños que se veían verdes. No fue de la noche a la mañana. Pero poco a poco de esos pequeños papiros fue surgiendo un hermoso jardín justo como lo tenía en mi mente.

 

Esta historia con los papiros tuvo un gran significado en mi vida. A fin de cuentas era lo mismo que hacíamos todos los días en la vida empresarial. Habíamos acordado muy temprano solo contratar personas que estuvieran necesitando una oportunidad en la vida. Al comienzo en las entrevistas muchos de ellos eran francamente como esos palos amarillos. Sin seguridad en el rostro y dolor en el corazón.

 

Un día uno de mis colaboradores preferidos me contó la experiencia de lo que era cargar tres bultos de papa al tiempo en Corabastos para ganarse una propina de $1.000. Me dijo “Carlos Andrés en ese momento me quería morir”. Allí supe que él era la persona indicada. Pero también contratamos personas que habían trabajado en peajes, en la plaza de mercado de Socorro Santander, y en muchos otros lugares no tradicionales, para darles salarios dignos y apoyarlos con la educación. Es la capacidad de ver más allá. Algunos de estos muchachos han creado negocios millonarios para la empresa.

 

Hay dos caminos en la vida empresarial. Tratar de buscar “cohetes” afuera. Personas que se ajusten a una educación, experiencia, estrato social o a alguna universidad en particular. Pero también hay otro camino. Existe el camino de entender que esos cohetes están en todas partes… solo que la mayoría de las veces nadie les ha dado una oportunidad.

 

Todos somos como esos papiros amarillos. Solo que unos pocos hemos tenido el chance de que alguien venga a quitarnos las ramas marchitas.

 

El talento no es escaso

 

Crear genuinamente que el talento está en todas partes. Acabar con en el mito de que el talento empresarial lo tienen solo unos pocos echa al piso mucho de lo que damos por cierto en la sociedad. Si lo piensa existen industrias enteras soportadas en la falsa premisa de que el talento es escaso. Particularmente a los que llaman literalmente “cazadores de talentos”. Es curioso pero hay muchas empresas que parecen preocuparse más por pescar lo que hay afuera, que cultivar lo que tienen adentro.

 

Por supuesto existen trabajos de un nivel de sofisticación tal que requieren de las capacidades y competencias específicas para poder triunfar. Pero yo me ánimo a decir que estos trabajos son muy pocos en nuestra estructura empresarial. La verdad, yo siento, la mayoría de trabajos, incluso algunos sofisticados, solo requieren de un colombiano con ganas de salir adelante.

 

Lo interesante es que en los últimos años la ciencia viene desmitificando el mito del talento. Numerosas investigaciones han comprobado la capacidad innata del ser humano de lograr “ser brillantes” en lo que nos propongamos. Una mención especial se merece el espectacular libro Talent is Overrated: What Really Separates World-Class Performers from Everybody Else del editor de la Revista Fortune, Geoff Colvin. En un texto lleno de historias e investigaciones Colvin muestra diversos casos de personas que llegan a ser expertos violinistas, futbolistas, ajedrecistas o ejecutivos destacados.

 

En todos estos casos lo importante fue lo que él llama “la práctica deliberada”. Es decir la capacidad de esforzarse día a día de manera concentrada en dominar un oficio. La práctica hace al maestro.

 

Este es un punto crucial. Muchas veces nos dejamos seducir por personas que alcanzan grandes metas y no entendemos que fueron sus propias experiencias las que les permitieron llegar tan lejos. En su famoso libro Blink: The Power of Thinking Without Thinking el reconocido autor Malcolm Gladwell habla de la importancia de las experiencias en la vida. Muchas veces llegamos a pensar que alguien tiene un talento innato para alguna actividad. Pero fue haber estado allí, por mucho tiempo, lo que lo hizo un maestro en su campo. El problema es que a muchas personas no les dan la misma oportunidad porque no encajan en un perfil establecido de educación, experiencia y estrato social.

 

Me quiero aventurar a hacer una propuesta poco usual. Mi recomendación para las empresas es que realicen sus procesos de contratación pensando más en los valores que en las competencias. En un mundo hiperconectado lleno de información hoy es más fácil adquirir conocimientos que fortalecer valores. La gente aprende con facilidad, pero imprimirle ganas a quien no las tiene es una guerra perdida. Ya hace una década los autores Larry Bossidy y Ram Charan publicaron su influyente libro Execution: The Discipline of Getting Things Done. Allí ellos explican que si una empresa en realidad quiere aprender a cultivar el hábito de la ejecución requieren de un profesional distinto. Lo importante aquí no son los títulos, sino que se demuestren las ganas de alcanzar metas ambiciosas.

 

Esta es una recomendación muy concreta para el emprendimiento. Al comienzo nos es bueno salir a buscar estrellas. De hecho la mayoría de las veces no hay dinero para contratarlas. Autores destacados como Michael Gerber y Guy Kawasaki recomiendan siempre cultivar y crear los talentos en casa.

 

Somos un país de más de 40 millones habitantes. Pero por alguna razón nos hemos acostumbrado a pensar que nos van a sacar adelante unos pocos afortunados. Debo admitir que solía pensar de esta forma. Llegué a pensar, por ejemplo, que solo existían buenos economistas en una universidad en particular. Pero esto es un mito. En mi compañía pude ver personas sin educación formal hacer cosas que un MBA de Harvard envidiaría. Si en realidad queremos sacar adelante a este país vamos a tener que empezar a creer en el potencial todos nosotros. No de un grupo selecto de personas en algunas universidades de élite. Porque francamente el talento está en todas partes.

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