A veces la falta de información es una señal

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A veces la falta de información es una señal A veces la falta de información es una señal

Nos hemos encontrado muchas veces con anuncios tales como: “Se vende hermosa casa en la isla, cerca de la carretera” o “vacante para cargo de Coordinador de Proyectos para importante multinacional, salario confidencial”. ¿Cuales serían las conclusiones a la que llegaría una persona perspicaz? Primera: la casa no está cerca de la playa, segunda: el cargo es para dedicarse a la venta de cursos de inglés o algo similar. Es decir, no contar con información suficiente generaría alertas al comprador o a quien está buscando encontrar un empleo serio acorde con sus competencias profesionales y formación académica. En otras palabras, no tener una amplia descripción de un anuncio puede ser una señal, de que lo que se está ofreciendo no es tan maravilloso como se quiere hacer ver.

 

La mayoría de personas hemos pasado por la etapa de arriesgarnos y presentarnos a una entrevista laboral que parecía ser atractiva pero que una vez comprobamos la verdadera naturaleza del cargo, las funciones y el salario, notamos que distaba de lo que en verdad pensábamos y queríamos, así como el conocer viviendas o bienes que se alejaban demasiado de lo que se presentó inicialmente en su anuncio de venta, como reflejo de la habilidad que tuvo quien lo publicitó, para hacerlas ver como una excelente opción de inversión. ¿Quién además no ha recibido alguna llamada en que le informaban que había ganado un crucero y una vez allí, se daba cuenta que era una estrategia para la venta de vacaciones de tiempo compartido en un condominio, el cual no era gratis y por tanto, no había un verdadero premio?.

 

Aun así, el haber tenido que pasar por estas molestas situaciones hace que una persona sea capaz de identificar algunos patrones sospechosos, como el hecho de no contar con suficiente información, lo que en economía se denomina “información asimétrica”, situación descrita en algunos de mis artículos, como aquella en donde el vendedor siempre posee con mayor información que el comprador, acerca de la verdadera naturaleza y calidad del objeto sujeto de una negociación. Es por lo anterior, que con cierta sabiduría, algunos suelen decir “de eso tan bueno no dan tanto” y “hasta no ver no creer”.

 

Busque las señales de mercado y no ignore lo que no vea

 

Generalmente las entidades serias y los vendedores que ofrecen un bien de alta calidad con total sinceridad, le darán con pocas palabras, la descripción de lo que venden o requieren, no darán rodeos, le darán la información básica como el precio, las condiciones y características del objeto de negociación de manera real, ya que tampoco quieren perder su tiempo y quieren encontrar a un comprador o a un agente que encaje con lo que necesitan. Por esto, en ocasiones no contar con la información clara o tener una información confusa es señal, de que lo que se ofrece tal vez no es lo mejor.

 

La información engañosa ya es considerada como motivo de demandas, y está asociada por ejemplo en otros campos como la oferta de becas académicas o programas educativos que no cumplen con las expectativas que pudo haber tenido quien optó por ciertas elecciones y que incurrió en un costo económico y de oportunidad (otras posibilidades a las que se renunció), generándose por tanto, frustración y descontento al no recibir lo que se prometía y se esperaba.

 

El problema principal de esta situación radica en que a veces lo que no se menciona es más grave que lo que se adorna con palabras para describir un producto o servicio de manera confusa. Así las cosas, si no se menciona claramente un salario en oferta laboral, o las características principales de un inmueble o producto en venta, es porque generalmente estos no son de alta calidad. Si el vendedor no es claro o no da la información suficiente puede estar incurriendo en la deshonestidad de omitir detalles importantes y querer atrapar de manera engañosa al comprador. Por esto, siempre lea con cuidado la letra menuda (que ahora se sanciona y se exige no lo sea), o las clausulas completas de un contrato. Siempre es mejor averiguar en exceso los detalles de una negociación que pecar por no indagar lo suficiente. Esto puede traerle problemas en el futuro.

 

Los anuncios publicitarios generalmente son elaborados por personas expertas en el tema que buscan como objetivo principal, el atraer compradores. No se mencionan los riesgos, ni los defectos de los bienes y servicios. Por tanto, los mecanismos de difusión de la información no son siempre transparentes por parte de aquellas empresas o vendedores que no son prestigiosos, mientras que aquellos que si lo son, suelen ser más abiertas en el momento de dar información. Quien ofrece algo de calidad, usualmente también busca lo mismo en su contrapartida.

 

La Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia ofrece en su página algunas pautas que pueden seguir los usuarios y consumidores para tomar la decisión de interponer una demanda por falsa publicidad o publicidad engañosa, entendiendo esta como aquella que induce a un error por parte del consumidor al momento de realizar una compra y afecta su comportamiento económico, al no ser claras las características de un bien (modo de fabricación, uso, composición, cantidad, origen, idoneidad, modo de uso y precio)[1]. Por esto, si no es clara la información por omisión o confusión en esta, o si lo que usted necesita conocer de manera indispensable no está a su alcance, entre otras situaciones, usted puede ser objeto de información engañosa. Tenga esto en cuenta.



[1] Superintendencia de Industria y Comercio: http://www.sic.gov.co/en/web/guest/informacion-enganosa1#eng

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