Adictos al trabajo son tan perjudiciales como quien no cumple sus labores

Aparte de afectar su salud y rendimiento individual, un adicto al trabajo también puede llegar a generar conflictos con sus compañeros de trabajo.

Los adictos al trabajo desarrollan su patología en ambientes laborales competitivos. Los adictos al trabajo desarrollan su patología en ambientes laborales competitivos.
Una persona que esté pendiente del computador o el móvil las 24 horas del día y los 7 días de la semana por el trabajo, podría tener un cuadro de adicción que influiría negativamente en el campo laboral y personal. Aunque muchos empleadores puedan ver esta condición como algo favorable para su empresa, la realidad es otra.

La adicción al trabajo es una condición que se presenta cuando una persona se involucra tanto en el ámbito laboral que olvida el resto de responsabilidades de la vida, como la familia, las relaciones o incluso la salud. Las causas pueden derivarse de factores genéticos, psicológicos o ambientales.

“Ser un buen trabajador es una virtud, pero serlo en exceso puede dar lugar a un riesgo psicosocial. Esta obsesión por asumir más tareas genera conflictos en la organización. Por lo general los empleados que trabajan más tiempo del necesario no se pueden enfocar en estructurar ideas creativas para las compañías”, indicó la doctora Martha Suescún, directora de la Fundación Libérate.

En los últimos años, una de cada cuatro empresas ha tomado conciencia frente a lo que puede representar tener trabajadores con esta condición. Por eso, según la Sociedad para la Gerencia de los Recursos Humanos (SHRM-PR por sus iniciales en inglés), decidieron imponer límites para que los empleados no revisen el correo electrónico después del horario laboral.

“Comúnmente, los adictos al trabajo desarrollan su patología en ambientes laborales competitivos. Hay una valoración positiva de la sociedad respecto a los empleados con estas características. Esta situación hace que sea más difícil detectar este tipo de adicciones”, aseguró la doctora Suescún, experta en tratamientos de adicciones tóxicas y no tóxicas.

Adicción a internet, otro talón de Aquiles
Además de las personas que solo viven para trabajar, también existe una adicción no tóxica que se ha convertido en un problema para las compañías. Se trata del uso excesivo de internet lo que, según un reporte publicado recientemente por CBS News, puede traer graves consecuencias para las personas, haciendo que se sientan deprimidas, ansiosas o estresadas.

“Este tipo de adicción se detecta cuando una persona invierte mucho tiempo en actividades relacionadas con internet, se priva de dormir e incluso descuida espacios sociales y laborales. Se podría decir que el cerebro de las personas con esta dependencia llega a ser similar al de un adicto al alcohol o a las drogas”, afirma la directora de la Fundación Libérate.

Los adictos a internet prefieren estar conectados al computador o al móvil y dejar a un lado el contacto cara a cara con personas. El desempeño de un empleado con este desorden no va a ser el mejor, pues por la falta de sueño y la compulsividad de estar conectado no podrá ser productivo e incluso podría tener una influencia negativa en sus compañeros de trabajo.

Es importante que las compañías estén alerta para ayudar a sus empleados que tienen este tipo de desorden pues son personas que prefieren escapar de la realidad y buscar refugio en su adicción. Además, una investigación publicada por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos concluyó que “la adicción a largo plazo a Internet podría resultar en alteraciones estructurales del cerebro”.

Consecuencias para la salud del adicto
Además de traer efectos negativos para la familia del adicto y la compañía donde trabaja, los efectos negativos también se pueden traducir en problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, gástricas, hipertensión, musculares y ansiedad. Además, estas personas pueden llegar a consumir sustancias tóxicas para aumentar su rendimiento laboral.

“La empresa debe reconocer algunos rasgos comunes de las personas adictas al trabajo como la necesidad de reconocimiento social de sus labores o la dificultad para trabajar en equipo. En este punto pueden actuar ayudando a la persona para evitar que la organización tenga inconvenientes con esta conducta”, manifiesta la doctora Suescún.

Entidades como la Fundación Libérate recomiendan que las personas que tengan este tipo de desórdenes acudan a tratamientos profesionales, grupos de ayuda, terapias de relajación, terapias de autocontrol o que busquen otras alternativas para que puedan prevenir recaídas.

“No es adaptativo depender del trabajo para mantener autoestima o de internet para evitar el contacto con los demás. Hay que enfrentar la realidad y no escapar de ella a través del trabajo o de la tecnología”, concluyó la experta.

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