Administre los riesgos en su empresa

Las grandes compañías son cada vez más conscientes que las contingencias las pueden afectar en cualquier momento.

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Tener una planificación para afrontar calamidades no hace parte de una mentalidad pesimista, es una realidad que demuestra que ser precavido siempre será rentable.

Si en el caso de las pasadas olas invernales se hubiesen tomado las medidas necesarias para contrarrestar los efectos de las fuertes lluvias, más de dos millones de colombianos no hubieran resultado damnificados, principalmente en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Magdalena, Córdoba, Sucre y Chocó.

De acuerdo con Fasecolda, entidad de agremia a las aseguradoras colombianas, en el primer trimestre del año 2012, el pago por reclamaciones en general creció a ritmos mayores que las primas, con una mayor afectación en los ramos de daños como consecuencia del pago de indemnizaciones por las olas invernales y de los contratos garantizados con las pólizas de cumplimiento. En los ramos de la seguridad social, se destaca el incremento en los pagos de reclamaciones del seguro previsional de invalidez y sobrevivencia.

En este sentido, los pagos por concepto de siniestros llegaron a los $7,3 billones, siendo los ramos de automóviles, riesgos laborales y previsional, aquellos con mayor siniestralidad.

En materia de reservas técnicas, recursos con los que cuentan las compañías de seguros para hacer frente a las reclamaciones de los asegurados, la industria alcanzó los $25,6 billones, un 10% más que en 2011, lo que reafirma su solidez.

¿Dime qué haces y te diré que riesgo te puede afectar?

Existen cinco clases de riesgos clasificados por la industria aseguradora:

• Los provocados por la naturaleza: sismos, granizo, incendios, inundaciones.

• Biológicos: virus, alimentos, infecciones.

• Tecnológicos: equipos e instalaciones industriales, químicos, físicos, nucleares, técnicos.

• Derivados de las actividades sociales: que van desde el mantenimiento de equipos, hasta la práctica de un deporte.

• Actividades antisociales: terrorismo, sabotaje, actos mal intencionados.

Se trata de todo un grupo de riesgos que los expertos en pólizas han estudiado, a fin de concientizar a los hogares y a los empresarios sobre la importancia de administrarlos efectivamente y así proteger sus activos.

“Los peligros pueden actuar desde afuera de una compañía, se pueden materializar en la propia empresa o pueden llegar por amenazas derivadas de su operación”, afirma Gustavo Rojas, gerente Legal y de Riesgos de Correcol, corredor de seguros con alta experiencia en el tema, que ha enfocado todos sus esfuerzos a ofrecer protección optima a los bienes e intereses de sus clientes.

De acuerdo con Correcol, para evaluar los escenarios de posibles siniestros se realiza una clasificación de acuerdo con su probabilidad, así:

• Imposible: se evalúan los distintos factores y se estima dentro de esta calidad por ser imposible el daño o pérdida aun cuando el evento ocurra.

• Muy difícil que ocurra: 0.0001% de casos al año.

• Improbable: muy baja posibilidad, 0.001% de casos al año.

• Remoto: limitada posibilidad de ocurrencia, 0.01% de casos al año.

• Ocasional: ha ocurrido pocas veces, 0.1% de casos al año.

• Moderado: ha ocurrido varias veces, 1.0% de casos al año.

• Frecuente: alta posibilidad de ocurrencia, 10.00% o más casos al año.

¿Qué puede hacer?

Si se entiende la gestión del riesgo como una decisión estratégica para la organización, es natural que su implementación se traduzca en una serie de beneficios, evaluados desde la perspectiva de los objetivos logrados para la empresa, tales como:

• Se reduce la influencia o afectación de factores de riesgo indeseables.

• Fomenta la gestión proactiva. El desempeño de la organización se orienta a prevenir el riesgo desde su origen.

• Cumplimiento de los requisitos legales y reglamentarios, así como de las normas internacionales.

• Conocimiento claro y preciso de los factores de incertidumbre que pueden afectar el logro de los objetivos, lo cual redunda en la reputación de la organización.

• Establece una base confiable para la toma de decisiones y la planificación, porque la empresa ya conoce los riesgos que la rodean.

• Mejora la eficacia y la eficiencia operativa, dado que se reduce el margen de “imprevistos”.

• Minimiza las pérdidas.

• Mejora el aprendizaje organizacional.

• Apoya el proceso de formación del recurso humano, en la medida en que la gestión del riesgo debe convertirse en un rasgo propio de la cultura organizacional

• Apoya la responsabilidad social en la organización.

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