El compromiso que tendrían las empresas si se avala el acuerdo de paz

por Katherinn Cuervo

El reto para el posconflicto o el “poscuerdo” no solo incluye a las Farc y al Gobierno, usted empresario o ciudadano también tendría que comprometerse con la responsabilidad social. Mire cómo hacerlo.

El compromiso que tendrían las empresas si se avala  el acuerdo de paz El compromiso que tendrían las empresas si se avala el acuerdo de paz

El 2 de octubre de 2016 todos los colombianos tendremos la posibilidad de votar por el “sí” o por el “no” a los acuerdos negociados durante cuatro años en la Habana Cuba, que contienen seis puntos que hablan acerca de la reforma rural integral, la participación política, el fin del conflicto, la solución al problema de las drogas ilícitas, el acuerdo sobre las víctimas del conflicto y la implementación, verificación y refrendación.

La pregunta decretada para el tarjetón es la siguiente “¿apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. El debate es grande y la campaña que se viene será mayor para cualquiera de las dos partes. Lo cierto es que el 24 de agosto de 2016, concluida la agenda de negociaciones, el presidente Juan Manuel Santos dio vía libre a los colombianos afirmando en su discurso: “queda en manos de ustedes –de todos los colombianos– decidir con su voto si apoyan este acuerdo histórico que pone fin a este largo conflicto entre hijos de una misma nación. Les prometí que ustedes tendrán la última palabra, ¡y así será!"

Son 297 hojas las que contemplan cada aspecto acordado entre las partes. Aquí abordaremos parte del tercer acuerdo que habla sobre el fin del conflicto, esto porque trataremos acerca del papel que deben desempeñar las empresas como participantes y aportantes a lo ya negociado.

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En este tercer punto se habla de la reincorporación de los integrantes de las Farc a la vida civil en lo económico, lo social y lo político. Siendo que es importante porque además del ofrecimiento por el gobierno de un sueldo sobre el 90% del salario mínimo legal vigente durante dos años, las empresas deben estar preparadas para recibir a los desmovilizados con oportunidades laborales y preparar a los demás empleados para que las condiciones de clima laboral sean óptimas.

En el acuerdo se consideró que: “la reincorporación a la vida civil será un proceso de carácter integral y sostenible, excepcional y transitorio, que considerará los intereses de la comunidad de las Farc en proceso de reincorporación, de sus integrantes y familias, orientando al fortalecimiento del tejido social en los territorios, a la convivencia y la reconciliación entre quienes los habitan; así mismo, al despliegue y el desarrollo de la actividad productiva y de la democracia local” pág 61.

Por qué las empresas deben hacer parte de la agenda de la paz

El 28 de enero de 2016 se reunieron en un debate la embajada de Suiza en Colombia, el ministerio de postconflicto y representantes de empresas como Ecopetrol, Isagen, Nestle y ABB. En el que destacó por ejemplo por parte del embajador que el proceso de inclusión de las personas directamente afectadas es un proceso sólido, innovador y ejemplar que servirá como fuente de inspiración en otros países del mundo.

Adicionalmente, de acuerdo con Dinero.com que una de las principales estrategias para desarrollar, después de firmado el conflicto, será el desarrollo de iniciativas de emprendimiento para apoyar no solo a los desmovilizados sino que también al crecimiento económico del país.

Por otro lado, la FIP, Fundación Ideas para la Paz, se dio a la tarea de realizar unos foros para tratar la iniciativa por parte del sector empresarial en la construcción de la paz, en el foro del 22 de agosto de 2016 junto con la Cámara de Comercio en el cual Calos Luna Romero, presidente ejecutivo de esta institución aseguró que “el sector privado debe jugar un papel definitivo para la conciliar la paz, pues las empresas son factores determinantes para preparar los espacios de entendimiento y reconciliación que fomenten inversión pública, privada y mixta”.

En el foro se dieron conocer puntos negativos y positivos sobre dicha participación por parte de las empresas, por un lado el Observatorio Económico de la Cámara de Comercio de Cúcuta presentó un estudio realizado a 300 empresarios de la región acerca de su percepción de los diálogos de paz, en el que se encontró una gran preocupación, ya que el resultado arrojó que los empresarios no creen ni en las Farc, ni en el Gobierno.

El descontento tiene que ver con las zonas de concentración, pues al el 81% no está de acuerdo en que una de ellas esté ubicada en su departamento, el 35% por el aumento de la inseguridad, el 27% por el contrabando, y el 23% por el desempleo.

Por el otro lado, se presentaron estudios realizados por la Oficina del Alto Comisionado por la Paz (OACP), que indican que el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia crecería para aportar a:

  • El sector agrícola con un 3% más de lo que anualmente se registra, lo que permitiría aumentar en 700.000 toneladas al año la despensa agrícola.
  • La industria hotelera, ya que se podrían generar 170.000 nuevos empleos.
  • La inversión en infraestructura para llevar diversos productos a más lugares, de forma más rápida y con menor costo.

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Qué se debe hacer

El tema de la reincorporación es un tema delicado y algo difícil de manejar, pues recibir alrededor de 17mil colombianos desmovilizados en empleos estables con condiciones favorables tanto para ellos como para las personas que trabajarán en el mismo espacio. Significa trabajar en la aceptación al cambio y a la tolerancia para quienes ya están en la empresa.

Por esto, Finanzas Personales decidió consultar con las compañías reclutadoras y de selección, Adecco y Hays, cuáles podrían ser las estrategias y las prácticas adecuadas que se deberían establecer si se aceptan los acuerdos para el proceso de inclusión e integración de los desmovilizados. Esto fue lo que nos dijeron:

  • Identificar las áreas que podrían llegar a ocupar: Silvia vergel, head executive de Hays, explica que se debe pensar en términos de los objetivos a corto, mediano y largo plazo y cómo estas personas pueden desarrollarse dentro de las compañías y crecer a nivel personal y profesional.

Por lo que es óptimo establecer un plan de desarrollo en el que se estudie el caso de cada candidato, se identifiquen sus capacidades, habilidades y fortalezas específicas. La idea es entender a las personas que están ingresando a esta nueva compañía, estudiar su contexto, su historia, reconocer los desafíos que ellos enfrentan”, precisa Vergel.

  • Cambiar el pensamiento: de acuerdo con Camilo Rico Gúzman, team leader consulting & training de Adecco Colombia, las cifras no son muy alentadoras en los procesos de reincorporación laborales, por lo que el cambio de mentalidad general, de la capacidad de perdón y reconciliación de los colombianos, depende de que el proceso de inclusión sea mucho más efectivo.

A lo que se refiere el vocero con el cambio de pensamiento, es a entender la realidad política, social y cultural del país para “transcender nuestra historia y forjar un camino de reconciliación” agrega Gúzman.

  • Consolidar una estrategia interna: esta debe ser enfocada en el fortalecimiento de la convivencia, la comunicación, el trabajo en equipo, la comprensión de la diferencia y la gestión de la diversidad: generacional, política, religiosa, social, cultural. Logrando reforzar procesos de entrenamiento, capacitación y desarrollo.
  • Apoyar a las personas reinsertadas: debe haber acompañamiento por parte de la organización para que facilite a las personas desmovilizadas su adaptación a su nueva realidad y a su nuevo trabajo. Asimismo, debe cumplir con un perfil básico que la empresa tenga establecido y que implica unas condiciones específicas de formación académica, habilidades, experiencia, y competencias por ejemplo en comprensión lectora y escritora.

La persona que entre a trabajar debe adecuarse a la norma y debe además cumplir con las condiciones legales para su desmovilización.

  • Se deben tratar como pares: las empresas deberían contarle a los empleados que ingresa una persona desmovilizada, pues en general, una estrategia de inclusión debe partir del reconocimiento de la diferencia. Por lo que contar con empleado en estas condiciones debe de tomarse como una potencialidad más no como una amenaza.

“Una persona reinsertado y en proceso de reintegración a la vida civil debe ser tratada como un par, es decir, como un integrante más de la organización. El trato diferencial que debería dárselo es en relación a la adaptación y adecuación, en caso tal de que fuese necesario” afirma Gúzman.

  • Manejar el liderazgo comprensivo: en lo posible debe haber un líder o jefe que sea capaz de enfrentar la adversidad y la diferencia, que sepa manejar la resolución de conflictos y la negociación.

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