Cinco indicadores 'alternativos' que revelan un buen gerente

Tener visión estratégica del negocio, ser proactivo, estimular el cambio, coordinar los recursos y definir el rumbo, son cualidades de ese perfil. Sin embargo existen otros indicadores que hacen un buen gerente, sepa cuáles son.

En muchas ocasiones las primeras impresiones son más acertadas que conclusiones elaboradas con el tiempo. En muchas ocasiones las primeras impresiones son más acertadas que conclusiones elaboradas con el tiempo.
Un buen gerente debe ser como un excelente director de orquesta que le da a cada uno de los miembros de su organización, el papel oportuno en la interpretación de sus roles. Además, debe saber afrontar los desafíos de mercados cada vez más complejos y competidos, manteniendo la armonía y el clima laboral en sus mejores niveles. Esto se verá reflejado en mayor calidad de los productos, un trabajo en equipo más afinado y unos mejores resultados de la empresa.

Sin embargo, este tipo de hechos no son evidentes a primera vista. Malcolm Gladwell, autor del libro Blink: inteligencia intuitiva, asegura que en muchas ocasiones las primeras impresiones son más acertadas que conclusiones elaboradas con el tiempo.

Bajo este principio, ¿es posible tener pistas sobre la calidad de un gerente en poco tiempo? 

FP le revela cinco síntomas no convencionales que indican rápidamente el trabajo de un gerente. Estos son los aspectos a tener en cuenta:

1. Amabilidad en recepción:
Tal vez el síntoma más revelador de un buen gerente es la amabilidad en la recepción. Todos hemos sufrido las caras largas y el desinterés de muchas personas en este cargo. Esto no es circunstancial. El grado de amabilidad y entusiasmo con que lo atiendan allí proviene desde la cabeza. Incluso, es tan clave el rol de la recepción que algunos estudios muestran que de este cargo surgen empleados de gran potencial. Por ejemplo, la afamada ejecutiva Carly Fiorina, presidente de Hewlett-Packard entre 1999 y 2005, inició su carrera profesional como recepcionista de la firma de bienes raíces Marcus & Millichap.

2. Puertas abiertas:
Donald Jacobs, precursor de la Escuela de Negocios Kellogg, siempre mantenía las puertas de su oficina abiertas. Esta es una actitud que comparten varios ejecutivos de éxito. Uno de los libros más influyentes de negocios de los últimos años, "Empresas que sobresalen", del autor Jim Collins, analiza las 11 compañías (entre ellas Abbott y Kimberly) con mejor desempeño en la bolsa de Nueva York entre 1970 y el año 2000. En todos estos casos, Collins pudo constatar que los ejecutivos al frente de estas empresas tenían una cultura de puertas abiertas.

3. Almuerzo en compañía:
El ex consultor de la firma Deloitte, Keith Ferrazzi, se hizo famoso gracias a su libro Never Eat Alone. La recomendación del libro es simple: aprovechar el tiempo del almuerzo para hacer contactos. Su éxito fue tal que el libro vendió más de dos millones de copias. En efecto, el momento del almuerzo es crucial para medirle el aceite a las relaciones en una empresa. Una alternativa es que la gente almuerce en compañía, pero si todo el mundo sale por su lado, es mala noticia.

4. La gente sonríe, de hecho:
¿Tiene algún impacto la felicidad en el desempaño de una empresa? Esta es la pregunta clave para el reconocido profesor de Harvard, Shawn Achor, autor del famoso libro The Happiness Advantage (2010). Luego de estudiar por décadas a miles de ejecutivos en la lista de las compañías Fortune 500 el resultado es contundente: la felicidad puede aumentar cerca de 30% la productividad. Por esto, si usted llega a una empresa y la gente sonríe, es el gran síntoma de que allí hay un buen gerente.

5. Hablar de tú a tú:
La reconocida autora en comunicación no verbal, Carol Kinsey Goman, suele afirmar que cuando se atiende una persona detrás del escritorio, inconscientemente, se asume una posición de dominación frente al otro. Esto no todas las veces es positivo en las relaciones laborales. Por esto, los gerentes más astutos tienen un sillón en su oficina para compartir más de tú a tú en ciertas reuniones. Además, como lo sugiere el joven autor Michael Ellsberg en su libro The Power Of Eye Contact, el contacto visual es crucial en los negocios.

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