Hablar, hablar y hablar: cuando una cualidad se convierte en defecto

Bien sea porque le suceda a usted o a una de las personas con las que usted trabaja a diario, ser muy comunicativo puede llegar a convertirse en una gran desventaja en el momento menos indicado.

Hablar, hablar y hablar: cuando una cualidad se convierte en defecto Hablar, hablar y hablar: cuando una cualidad se convierte en defecto
Cuando se establece una conversación, por lo general, se espera que haya una interacción entre quienes participan. Pero cuando sucede que una sola persona “se sienta en la palabra” sin solicitar opiniones de otros o no dar espacio para que los otros hablen, puede tratarse de un problema.

Durante el día a día laboral puede encontrarse con personas que tengan esta característica y no noten cuán molesto e improductivo puede resultar este hábito. Y todo puede resultar peor aun cuando el contexto sea una reunión, en la que se deban tratar asuntos importantes pero nunca se puede terminar antes de dos horas.

FP le sugiere leer “Cómo hacer que las reuniones de 2 horas duren sólo 30 minutos”.

Y es que de acuerdo con Mark Goulston, psiquiatra y columista en Harvard Business Review, “los seres humanos tienen una gran necesidad de ser escuchados y más aún porque el proceso de hablar sobre nosotros mismos libera dopamina, la hormona del placer”, según explicó al portal Inc.

Reconocer a una persona con este perfil es bastante fácil ya que sólo basta poner un tema en la mesa, para que la persona demore más de 3 minutos compartiendo su opinión. Pero también puede ser una característica que se empiece a desarrollar durante el avance de la carrera ya que precisa de mejorar sus habilidades sociales, establecer empatía y hacer contactos.

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Las estrategias

Si su caso es que tiene un compañero o colega a quien le encantan los monólogos, existen algunas formas decentes y prácticas en las que puede lograr que la persona se detenga y tanto usted como la persona sean más productivos.

• Deténgalos antes de empezar

Si definitivamente se encuentra (programada o accidentalmente) con esta persona que deambula en su monólogo, establezca desde el inicio hacia dónde se dirige la conversación y hable de un límite de tiempo, por otros compromisos o responsabilidades que tiene.

La página Lifehacker señala que las preguntas abiertas son enunciados que deberá evadir desde el inicio de la conversación, porque pueden llevar a hablar de varios temas al mismo tiempo.

• Interrupción suave

Warren Adler señala en un blog del The Huffington Post que éstas pueden ser usadas pero, por lo general, son inútiles. Y si llega a ser necesario, use frases como “retomemos el objetivo de la reunión” o “de lo que estábamos realmente interesados era en…”, para establecer límites.

• Señales del cuerpo

Pueden ayudarle a ser muy directo pero también debe saber cómo hacer para que no sea interpretado como un acto de descortesía. Un bostezo pequeño, una mirada centrada hacia otro lugar (o mejor aún, un texto) o mirar de vez en cuando el reloj.

• Haga una pregunta a alguien más

Si se trata de una reunión, pregunte a otra persona su opinión sobre el tema interrumpiendo al interlocutor que no cesa de hablar; sugiere la experta consultora en discursos, Diane DiResta en su blog de LinkedIn. Esto será una señal para demostrar que se trata de un diálogo.

• Limítese

Cambie de tema cuando lo considere necesario y capte la atención que tiene la persona que tanto habla, para dirigirla hacia los temas que realmente importan. Según la publicación de Lifehacker, no hay nada que pueda hacer sentir más incómodo a una persona que perder la atención que cree que tiene.

• Sea directo

No es bueno inventar excusas para escapar de las conversaciones así que si sabe que ya la conversación no va para ningún lado, aprenda a decir “tengo que irme”. Recuerde que su tiempo también es dinero, por lo tanto, es valioso.

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Y si le pasa a usted…

Si es usted quien no puede parar de hablar, una vez leído lo anterior, ya comprende por qué puede resultar tan molesto. Según el experto Goulston, consultado por Inc, señala que 20 segundos es el promedio de tiempo de intervención de una persona durante una conversación.

Si calcula que puede durar más de ese tiempo, es conveniente que considere qué es lo que puede estar sucediendo. Una de ellas puede tratarse de que realmente quiere impresionar o convencer a alguien de sus habilidades, sin embargo recuerde que una persona inteligente tiene la habilidad para explicar las cosas complejas en pocas palabras.

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Otra razón puede ser que tenga una conciencia distinta del tiempo y considere que, aunque está hablando mucho, han pasado pocos segundos.

Pero sea cual sea el motivo, lo que debe empezar a comprender es la importancia de escuchar a los demás y de que el interés que usted pueda generar en las personas sea por la capacidad de mantener un diálogo y una interacción que lo hagan percibir como una persona interesante para hablar.

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