¿Tomó una mala decisión profesional? Corrija su rumbo laboral

La mayoría de estudiantes terminan sus estudios de secundaria sin tener claridad de cuál será la profesión que van a elegir. Y aunque muchos aciertan, otro no lo hacen. Pero hay forma de corregir esto.

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Los jóvenes al momento de escoger una carrera profesional, desafortunadamente, no reciben una asesoría óptima. En ese momento entran en juego factores de información asimétrica, que llevan a los estudiantes a tomar decisiones equivocadas al elegir mal el programa y también la Universidad.

En un artículo anterior “No elija su carrera a la carrera”, se habló de este tema y de los aspectos a considerar para tomar la mejor decisión, lejos de las ideas equivocadas e idealizadas de cada profesión, de los costos de matrícula, de la presión familiar y de la sociedad por optar por unas profesiones más que por otras y de considerar el perfil laboral y el salario promedio que tienen los egresados de ciertas áreas del conocimiento.

En este artículo plantearemos un plan de acción, para que pueda corregir el rumbo en caso de que sienta que su pregrado no fue la mejor opción o ya sea porque necesita ampliar sus posibilidades laborales adquiriendo nuevos conocimientos y herramientas teóricas y/o aplicadas en otras áreas del saber. He aquí algunas sugerencias:

• Tenga claro cómo quiere proyectar su vida laboral en los próximos diez años. No piense solamente en lo que le exige su cargo actual o en los estudios que requiere para que lo asciendan en su empresa. Piense en qué cargo quiere estar y a qué se quiere dedicar y, con esto, elija la mejor opción.

• De acuerdo con su interés, la mejor opción puede ser una Maestría o una Especialización. Ninguna de las dos es mala. Lo importante nuevamente es pensar si está interesado en dedicarse a la investigación y/o academia (que suele ser el énfasis de una Maestría, a menos que sea aplicada) o en temas más aplicados y puntuales, que se abordan en programas de especialización.

Elegir la opción equivocada, solo por darle más peso a la jerarquía que pueda tener un programa sobre otro, puede hacerlo cometer de nuevo el error que ya cometió en el pregrado (si es el caso).

• Averigüe los planes de estudio, las opciones de financiación, las acreditaciones y líneas de investigación o académicas de cada programa del cual usted esté interesado. Esto puede cambiar también su decisión.

• Algunas universidades que aparentemente son más costosas, suelen ofrecer becas totales o parciales que cubren los costos de matrícula, lo que puede ser muy interesante.

• Revise la planta de profesores del programa en que desea inscribirse y su trayectoria. La calidad de los profesores habla de la calidad del programa, entre otros aspectos.

• Revise los horarios e intensidad académica de las clases que tendrá que tomar. Por eso, confirme primero con su jefe inmediato si tendrá la disponibilidad y permisos para asistir a clases y actividades académicas que pueda programar la universidad en donde cursará el posgrado.

• Si por ejemplo usted eligió una carrera en un área que tiene un nicho laboral muy estrecho, puede elegir un posgrado que le dé un giro hacia algo más administrativo o aplicado.

Esto mejorará sus posibilidades de encontrar empleo, pero tenga en cuenta la universidad que elige. Piense que si ésta no es muy reconocida, su decisión puede volverse en su contra.

• No siempre el mejor momento para hacer un posgrado es inmediatamente al finalizar el pregrado. A veces es conveniente adquirir algo de experiencia laboral por varias razones: i) algunos programas lo exigen como requisito de admisión, ii) puede saber para qué es bueno y que le gusta hacer y planear su horizonte laboral y por ende, el académico, ii) puede tener un fondo mayor de ahorros personales o acumular cesantías que le servirán en caso de requerirlos para pagar sus estudios, entre otras cosas.

Por último, y para que se anime a tomar la decisión de hacer un posgrado, está demostrado que a pesar de que una persona adulta y con responsabilidades laborales, familiares y personales, tiene menor tiempo libre, es mayor su capacidad para responder frente a nuevos retos.

Estudiar se convierte en una decisión que se toma más por necesidad, deseo y compromiso, más que por presión, desinformación y desaliento, como les ocurre a algunos estudiantes de pregrado que no saben cómo administrar su tiempo para cumplir con sus responsabilidades o que toman la decisión sin saber en realidad lo que quieren para su vida.

Si cree que no le queda tiempo o que no tiene el dinero, sepa que la mayoría de personas que cursa un posgrado están casadas, tienen hijos, trabajan, tienen que sacar el perro, deben hacer mercado los fines de semana, llevar a sus hijos al colegio y además…estudiar. Y lo logran con éxito.

Por lo general son excelentes estudiantes, porque estudian por convicción y no por obligación. En cuanto al no tener dinero, piense que siempre y para los proyectos que de verdad nos interesan y nos generan valor…hay que buscar los medios.


Sandra Liliana Miranda Forero
Magistra en Economía y Economista Pontificia Universidad Javeriana
Profesora de Microeconomía Pontificia Universidad Javeriana
sl.miranda@uniandes.edu.co. En Twitter: @salimifo

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