¿En qué está la educación?

A punto de finalizar un nuevo año escolar, es importante detenerse a pensar la labor que están haciendo las instituciones educativas y la manera como están impactando en la formación de los hombres del futuro.

La preocupación sobre la calidad de la educación superior traspasa las fronteras de las universidades pues involucra el futuro de los estudiantes una vez se gradúan.  Foto. Corbis. La preocupación sobre la calidad de la educación superior traspasa las fronteras de las universidades pues involucra el futuro de los estudiantes una vez se gradúan. Foto. Corbis.
La situación actual que atraviesa el sistema educativo es una realidad que nadie desconoce y parte de sus falencias se reflejan en las investigaciones internacionales.

En el marco del IV Seminario Internacional de Investigación sobre Calidad de la Educación, un espacio organizado por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación - Icfes, investigadores internacionales revelaron los resultados de sus trabajos en educación en diversos países.

Richard Arum, de la Universidad de Nueva York, encontró en su proyecto que el 45% de los universitarios no mejoran sus habilidades de pensamiento crítico, razonamiento complejo y escritura durante sus dos primeros años de carrera en Estados Unidos. Es decir, sus estudios superiores no están agregando valor a los conocimientos con los que ingresaron.

Así mismo, que al finalizar cuatro años de educación superior, el 36% de los estudiantes sigue sin tener mejoras en esas competencias que son básicas para tener un buen desempeño en la vida personal y laboral.

Para Arum, parte de estos resultados están relacionados con el bajo rigor académico de los estudiantes.

La preocupación de la calidad académica no sólo radica en los años escolares, sino también en la preparación que los estudiantes reciben para enfrentar el mercado laboral. 

En este sentido, el investigador chileno, Sergio Urzúa estudió las implicaciones institucionales del aumento de la cobertura en educación superior en su país y sobre el retorno económico para los graduados con respecto a la inversión que realizaron para estudiar.

Dentro de sus conclusiones, se resalta que los estudiantes acceden a la educación superior con la ilusión de una vida mejor, por lo que incluso hacen esfuerzos económicos que los llevan a endeudarse. Sin embargo, el retorno salarial que obtienen luego como profesionales es negativo frente a la inversión realizada.

En el caso chileno los programas de cinco años tienen mayores retornos que el resto de alternativas. No obstante, entre el 35% y 42% ganan menos de lo deberían según su inversión.

Para no ir más lejos, al analizar en Colombia la procedencia de los diez mejores colegios de los últimos cuatro años, que han tenido altos promedios en el examen estatal del Icfes, esto da cuenta de que la educación puede ser un tema de estrato y que éstos son calendario B y que gozan de mayores privilegios por su costo económico.

A esto se suma, que la baja calidad y el poco interés por parte de los estudiantes, puede justificarse en la reglamentación del decreto del 2 de febrero del 2002, el cual exige que ninguna institución educativa haga repetir el año a más del 5% de sus estudiantes.

Sin desconocer los esfuerzos que se están realizando desde el Gobierno, muchos hacen llamados para que el sistema se refuerce y permita que los estudiantes salgan mejor preparados al mundo laboral.

Mientras tanto, el Icfes, está desarrollando una investigación sobre el valor agregado de la educación superior en el país, en donde pretende medir lo que le aporta la universidad a un estudiante, en términos de aprendizaje.

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