Claves para no olvidar nunca un nombre

El nombre es la carta de presentación de todos y no recordar el nombre de algunas personas, puede incluso reducir o potenciar sus encuentros profesionales.

Recordar el nombre de nuestro cliente, colaborador o competidor, crea una atmósfera de menor prevención y genera un valor altísimo a nuestra relación personal y profesional con los demás. Recordar el nombre de nuestro cliente, colaborador o competidor, crea una atmósfera de menor prevención y genera un valor altísimo a nuestra relación personal y profesional con los demás.
Es claro que todos queremos ser recordados por los demás, porque esto implica reconocimiento e importancia. Además de ser la palabra que más nos gusta oír y se siento una leve decepción si alguien no lo recuerda.

Y es que cuando alguien dice nuestro nombre sucede un fenómeno muy curioso: se agudizan los sentidos, las pupilas se dilatan y nuestra atención hacia esa persona aumenta.

A nivel laboral y profesional, sobre todo si nuestro trabajo consiste en relacionarnos con mucha gente, el recordar el nombre de nuestro cliente, colaborador o competidor, crea una atmósfera de menor prevención y genera un valor altísimo a nuestra relación personal y profesional con los demás.

Olvidar el nombre de alguien a quien hemos visto poco resulta, en su mayoría, de un problema de atención, capacidad de concentración o de la función de almacenamiento de los datos en nuestra memoria.

Es por esto que debe dominar las claves que pueden ayudarlo a recordar el nombre de una persona, para que esta no vuelva a caer en el olvido.

1. Atención
Parece obvio, pero si no se presta toda la atención requerida, el cerebro no le dará importancia al dato y nunca lo almacenará como recuerdo a medio o largo plazo.

Es importante que mantengamos el foco en la persona que nos están presentando, sobre todo en el momento en que nos dicen su nombre. De esta forma, tendremos la semilla de lo que será el futuro recuerdo.

2. Repetición
Desde el momento que tenemos el dato, hay que tratar que se almacene correctamente. Aunque la técnica de repetición no sea la mejor para almacenar información, nos puede ayudar a hacerlo.

Es por esto que es una buena herramienta repetir el nombre de la persona primero mentalmente y después en el momento en que nos dirigimos a la otra persona: “encantado José…” Y si es posible, nombrarlo nuevamente durante la conversación: “Es una gran idea José”.

Lo importante es que el nombre poco a poco se vaya consolidando en la memoria.

3. Asociación

Esta es la técnica más efectiva. Consiste en desarrollar una asociación cuanto más irreal, vistosa y sensorial mejor, entre el nombre de la persona y la situación inverosímil. Lo que hacemos así es crear nuevas conexiones y reforzar rutas neuronales que asegurará que encontremos el dato cuando lo necesitemos.

Algunos trucos para que la asociación se arraigue mejor es imaginar a la persona en una situación extrema y a veces un poco irreal con todo lujo de detalles y cuantos más, mejor. Es por esto que si José le recuerda un carpintero, imagine al nuevo conocido lijando algunos trozos de madera.

De forma inversa, estas técnicas también pueden ayudarnos a que los demás recuerden nuestro nombre. Cuando nos presentemos, deberíamos hacerlo en un momento en que tengamos toda la atención de la persona que estamos conociendo.

También es importante decir nuestro nombre en voz alta y de forma clara e incluso ayudar a que asocien nuestro nombre con algo curioso, del tipo “me llamo Antonio, como Antonio Banderas. Mis amigos dicen que hasta tengo algo parecido con él, aunque él no tiene mi talento”.

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