Las claves básicas para trabajar bajo presión (sin morir en el intento)

Una de las exigencias actuales del mercado laboral es poder reaccionar de forma casi que inmediata a los cambios que surjan o que una empresa necesite.

Las claves básicas para trabajar bajo presión (sin morir en el intento) Las claves básicas para trabajar bajo presión (sin morir en el intento)
Pero esto no es fácil de lograr siempre, ya que entre el tiempo, el “genio” de las personas y la cantidad de labores, se puede terminar con una baja moral.

La evolución de la tecnología, el hecho de que todo esté conectado con todo y que los negocios se hagan a nivel global, ha hecho que las empresas tengan nuevas necesidades que exige a sus empleados estar más preparados para cualquier situación que se pueda presentar.

Es por eso que desde hace un tiempo atrás se ha vuelto popular la expresión “trabajar bajo presión” que, en otras palabras, significa hacer varias cosas, al mismo tiempo, todas de forma eficiente, respondiendo a las necesidades de la empresa o, en otras palabras, realizar distintas tareas en condiciones que exigen mantener la calidad y que pueden tener límites de tiempo muy cortos.

Una situación de este tipo genera que la persona se enfrente a la toma de decisiones inmediatas, sin dejar mucho tiempo para pensar y que deben estar acordes con las políticas de la empresa, buscando el respectivo bienestar. Claro que esto también genera sus consecuencias mentales y físicas, una de las más importantes e inmediatas es el estrés.

De acuerdo con un texto de la académica Diva González para el Departamento de Prácticas Profesionales, de la Universidad EAFIT, el estrés “es útil porque prepara el cuerpo y la mente para enfrentar los sucesos o para huir, pero es dañino si es fuerte, continuo y la persona no utiliza estrategias adecuadas para sobrellevarlo, porque altera el organismo y puede llevar a la enfermedad física y mental e incluso a la muerte”.

En sí, vivir situaciones estresantes también tienen consecuencias que pueden resultar positivas, que implican que usted aprenda a estar alerta y reaccionar de forma inmediata adecuadamente, siempre y cuando no sea algo constante.

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¿Por qué es importante?

Hoy en día casi todas las empresas hacen esta pregunta a sus posibles empleados, así como muchas de ellas también buscan capacitarlos en estos aspectos para que puedan tener un mejor desempeño en su trabajo. Esto, porque quien lo logre hacer representará una “gran ganancia”, pues son personas que se pueden enfrentar a cualquier desafío y salen “bien librados”.

El sitio Careerweb destaca cómo el poder trabajar bajo presión destaca las siguientes habilidades de las personas:

• Lidiar con una situación de emergencia.
• La superación de los problemas o cuestiones para lograr un objetivo, por ejemplo, la pérdida de datos de asignación o trabajo.
• La reorganización de las responsabilidades en una tarea de grupo si un miembro cae inesperadamente.
• Administrar bien cuando el trabajo es inesperadamente ocupado o cortos de personal.

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¿Cómo lograrlo?

Esto no se trata de algo que usted encuentre una píldora mágica y lo logre obtener. Tampoco es una habilidad común con la que nazcan las personas. Todo se trata de trabajar en ello y asumir actitudes que le ayuden a, poco a poco, construir esa habilidad en su trabajo y vida diaria.

La experta en temas de recursos humanos, Olga Lucía Jaramillo, directora de la práctica de liderazgo de Lee Hecht Harrison, explica que existen algunas pautas para poder lograrlo

1. Establezca prioridades: Es necesario definir el “qué” al momento de presentarse la situación de presión. Para ello, se debe revisar la información que se tiene disponible, hacer un rápido análisis de los plazos de tiempo y establecer una lista mental de las cosas por hacer, sabiendo qué es lo que requiere mayor urgencia y mayor atención.

2. Ficha tocada, ficha jugada: ser multitasking, en este momento, es lo peor que puede hacer. Es por eso que una vez decide hacer algo, termínelo por completo, para que no deje varias tareas a medias y ninguna completa. No hacerlo, puede llevar a que se duplique el trabajo.

3. Margen de imprevistos: no planifique todo su día, por completo, con todas las horas y minutos ocupados. Este lapso de tiempo puede ser de algunos minutos, en el que usted se encargue de resolver los asuntos pendientes mínimos o aquellas cosas que no esperaba y que le dan tiempo para actuar. Planee este lapso en la mañana y en la tarde.

4.
Comunicación adecuada: saber qué están pidiendo, cómo lo están pidiendo y cuándo lo están pidiendo. La gran mayoría de errores, cuando se trabaja bajo presión, provienen del desconocimiento de las situaciones y de las reglas con las que se establece el trabajo que toca hacer. Las personas pueden “correr” pensando que tienen que hacer una cosa, cuando en realidad su jefe estaba pidiendo otra totalmente distinta.

5. Apoyar y pedir apoyo: esto implica la capacidad de negociación, ya que hay cosas que realmente no tienen la urgencia que otras personas quieren darle desde su propia perspectiva. Para esto, hay que ser conscientes de los periodos de tiempo de los que se dispone, así como los límites y, sea el caso, tener toda la honestidad del mundo para decir “necesito ayuda de alguien”.

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