¿Cómo vestir según su profesión o su posición?

por Adriana Buitrago

Dependiendo de sus funciones, puede que considere que un traje informal sea el más adecuado para lucir en la oficina. Pero, ¿se ha puesto a pensar en la imagen que puede llegar a proyectar a sus clientes?

¿Cómo vestir según su profesión o su posición? ¿Cómo vestir según su profesión o su posición?

Mientras algunas profesiones suelen ser mucho más formales, hay otras que parece que tienen una mayor flexibilidad en cuanto a la presentación personal. Es por eso que pueden haber diferencias y, cuando no se tiene un código de vestuario específico, puede haber confusión entre las personas.

Y es que, aunque no parezca, la forma de vestir puede llegar a afectar la productividad de una persona, por un lado, por la comodidad que sienta con la ropa pero, por otro, al cumplir el protocolo que exige la empresa.

Y es que hoy en día los paradigmas han cambiado, porque mientras en algunos cargos en los que la persona tiene que relacionarse con clientes o personal, se exige una formalidad; en otros, hay una mayor libertad a la hora de escoger una prenda del clóset.

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Las pautas

Al respecto, Finanzas Personales consultó a Yolanda Sepúlveda, asesora de imagen personal y profesional, quien explicó que “el vestuario para un profesional es muy importante, ya que maneja su reputación: Su profesionalismo, lealtad a la marca que lidera, la comunicación asertiva con su grupo, su influencia dentro de la organización y su autoestima”.

Así, es como la experta sugiere que se debe tener en cuenta qué posición se ocupa en la empresa. Por ejemplo, si la persona es la dueña de la empresa, siempre va a ser el referente de sus empleados de cómo vestir y es así como se convierte en el encargado de decidir cómo quiere que sus empleados vistan si informales o formales.

“Los empleados espejean a sus jefes y muchos lideran su forma de vestir”, señaló Sepúlveda. Siempre se debe tratar que la ropa informal sea fina para evitar, que después de su primera lavada, se vea demasiado informal, convirtiendo estas prendas en algo para estar en la casa.

La especialista en imagen personal y profesional se inclina por el “Poder del Color” como una de las herramientas en el vestuario para liderar una imagen dentro de la organización. Los colores indican qué tipo de actitud quiere usted transmitir en la organización y por esta razón se sugieren usarse así:

  • Rojo, si quiere convencer y ser el líder del negocio. Para los hombres, se aconseja una corbata roja; mientras que para las mujeres, pueden usar una cartera roja, blusa o chaqueta roja, uñas de color rojo, etc.
  • Azul, si quiere ser empático y manejar una comunicación asertiva. Tanto para hombres como para mujeres, se puede usar en cualquier prenda.
  • Blanco, cuando quiere demostrar honestidad, lealtad y confianza ante los demás.
  • Negro, es de mucha autoridad, se recomienda que las organizaciones comerciales eviten este color, por ejemplo. Lo pueden remplazar por el gris oscuro o azul oscuro.
  • Gris: un color para que esté presente en aquellos colaboradores que quiere ser reconocidos como accesibles, respetuosos y amables.
  • Amarillo: denota alegría, entusiasmo, liderazgo. Los hombres, lo pueden llevar en una corbata (tono pastel) y las mujeres, en una cartera, blusa, correa, libreta de apuntes, entre otros.
  • Rosado, este color lo han olvidado las mujeres dentro de la organización, pero hay que recordar que inspira delicadeza, ternura y glamour. Además “te quita 10 años de encima. Para los hombres es poderoso, una corbata o camisa en tonos rosa los acerca a las mujeres y hoy en día las organizaciones están compuestas en un 60% de este influyente género”, explica Sepúlveda.

En cuanto a profesiones

Aunque no es la regla, en algunas profesiones como las finanzas, economía, derecho, medicina, política; lo que se quiere transmitir es seguridad, confianza, solidez, firmeza y compromiso, así, el traje debería ser formal, pues son profesiones conservadoras. Por esta razón es recomendable usar trajes de colores grises y oscuros.

Foto: Ingimage

Para el caso de los hombres el uso de corbatas debe ser de colores conservadores, zapatos de cuero y llevar siempre medias, no sobra decir que una buena loción y el aseo personal son parte fundamental para una excelente presentación personal.

En cuanto a las mujeres, hay algunas de las reglas de etiqueta de hombre que también aplican: trajes clásicamente a la medida, faldas a la rodilla o la pantorrilla, blusas planchadas con escotes muy conservadores y clásicos. Los zapatos deben ser oscuros, de un tacón bajo y muy bien lustrados.

Es recomendable usar media pantalón y en cuanto a accesorios, deben ser pequeños. Este tipo de vestuario también aplica para profesiones como asistentes o secretarias que siempre deben causar una imagen de seriedad de la empresa en la que trabajan.

Al contrario de estas profesiones que son un poco más formales y “de oficina”, hay otras que son más creativas y con labores que requieren un constante movimiento. Es por eso que se puede permitir un vestuario un poco más informal y, no por ello, dejar la elegancia de lado.

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Por ejemplo, existen dos casos muy famosos en el mundo de los negocios de cómo vestir informal y ser excelente empresario: Steve Jobs y Bill Gates, quienes no usan trajes formales y han sido un referente en el mundo de negocios de tecnología de usar ropa casual estandarizando esta tendencia.

Profesiones como los maestros, artistas, cineastas, fotógrafos, periodistas y algunos ingenieros, no exigen un código formal de vestimenta, por su misma profesión. Ahora, esto no significa que no se vistan bien, sino que pueden hacer del jean, los tenis y los sacos prendas que lucen elegantes pero también cómodas.

Foto: Ingimage

En el caso de las mujeres la vestimenta informal es más aceptada pues ellas tienen la facilidad de con solo cambiarse los zapatos hacer de un look formal o informal ejemplo cambiándose de botas a tenis.

En cuanto a este estilo, la norma básica es no llegar a la oficina en pantaloneta, camiseta o sandalias porque, a pesar de ser una vestimenta muy cómoda, no hace parte del “look casual” y es poco profesional.

Lo que está cambiando

En cuanto a la presentación personal, hoy muchas personas que en este momento invaden el mercado laboral son la generación de los milennials, nacidos entre el año 1984 y 1995, con edades entre 18 y 34 años, a quienes les preocupa más la productividad y los negocios que la ropa que llevan puesta: piensan que la apariencia, forma de vestir o el estar “muy producidas”, en el caso de las mujeres, no es muy importante, para desempeñarse en una labor o profesión.

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Esta nueva generación también ha influenciado a los reclutadores de personal en la manera en la que escogen a la gente que van a contratar, pues saben que detrás de un joven que vista casual, existe un universo de ideas frescas y productivas que son beneficiosas para los cargos que buscan.

Así, si usted ya logró identificarse con su perfil, es hora de arriesgarse y lucir lo que le gusta, pues dependiendo de cómo luzca, puede llegar a tener repercusiones en el desarrollo de su profesión. 

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