¿'Metió la pata' en sus vacaciones? Por eso pueden despedirlo del trabajo

por Paula Moya

A partir de la polémica generada por el despido de Luis Felipe Gómez, gerente regional de Europa y Asia en Avianca Cargo, por sus actuaciones durante el primer partido de Colombia en el Mundial de Rusia, el debate sobre si su destitución fue correcta coge fuerza.

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El pasado martes, cuando Colombia debutó contra Japón en el Mundial, el resultado que nos daba la derrota 2 a 1 no fue lo único que se volvió noticia.

Un video de algunos colombianos ingiriendo alcohol de unos binoculares rodó por todas las redes sociales demostrando la “viveza” colombiana que se las ingenió para ingresar y consumir aguardiente en el partido. Este hecho está prohibido por la ley rusa, y tiene multas que rondan los 500 dólares.

La Cancillería de Colombia indicó en su Twitter que los: "Connacionales que se encuentran en el Mundial de Rusia deben respetar las normas del país que les abrió las puertas. Su obligación es acogerse a lo establecido por las autoridades locales y atenerse a las consecuencias tras infringir las normas".

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Tras la viralización del video, que estuvo rondando al mismo tiempo que otro en donde el colombiano Guillermo Morales incitaba a dos japonesas a decir “yo soy una perra, una puta”, Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol afirmó: "Compatriotas, venir a Rusia a apoyar a nuestra selección es un gesto que agradecemos infinitamente. Pero si hicieron ese esfuerzo, háganlo respetando a las mujeres, a los contrincantes y a las leyes del país anfitrión".

A raíz de esto, y tras conocerse el cargo que Felipe ocupaba en la empresa, Avianca Holdings publicó un comunicado en el que rechazaba todo tipo de actuaciones que vayan en contravía de sus principios y valores como compañía.

“Por consiguiente, hemos tomado la decisión de terminar el contrato de trabajo al empleado de Avianca Cargo presente en el Mundial, cuyo comportamiento violó la ley y normatividad vigente en el marco del evento mundialista, al consumir licor que fue ingresado ilegalmente a uno de los estadios”, afirmaba la publicación.

Muchas personas se pusieron en su lugar tras conocerse que el hombre no había sido el responsable de ingresar los binoculares con el licor, sino que sólo había recibido un trago cuando fue a saludar a los conocidos, como lo afirmó para la emisora W. Sin embargo muchos otros respaldan la decisión de la compañía alegando que es responsabilidad del trabajador cuidarse de ese tipo de incidentes. ¿Qué dicen los expertos?

Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, afirma que hay ambigüedad para saber si fue despedido con o sin justa causa.

“Todo depende de si él estaba en el lugar del incidente con el apoyo, en representación de la empresa, y por cuenta de ella. Si es así es justa causa y no tiene derecho a indemnización. Pero si él estaba en sus vacaciones personales, en una actividad personal con su dinero, como parece ser el caso, las vacaciones están por fuera del ámbito de subordinación laboral de manera que se podría despedir sin justa causa y recibiría una indemnización”.

El experto en derecho laboral afirma que si usted viaja con prestaciones extralegales, puede haber justa causa de despido, porque en vacaciones igual el contrato de trabajo está vigente. “Vacaciones no significa contrato suspendido. Aunque está mal visto y no es un gesto elegante con el empleado, no hay imposibilidad jurídica". Así que ya sabe, estar en vacaciones no le da lo que los laboristas llaman un “fuero”.

En el caso de Felipe, hay una salvedad que podría hacer que el término del contrato pudiera darse con justa causa. “Las justas causas son las que están en la ley y los reglamentos. Los códigos de ética internos de las empresas están atados al artículo 62 del código sustantivo del trabajo, en donde se evidencia que la violación grave de obligaciones legales o contractuales o reglamentarias es justa causa”.

Así que si Avianca tiene un código de conducta, y el empleado firmó la cláusula en su contrato donde debía respetar los valores establecidos por el código para salvaguardar la reputación de la compañía, ahí sí pudo haber violación de los términos legales.

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La verdad es que el tema gira más en torno a esto último y es la reputación empresarial. “Hoy en día a las empresas les importa casi que al mismo nivel lo económico como lo reputacional. Incluso desde el punto de vista financiero tiene unos aspectos específicos que puede repercutir en perjuicios para la empresa, traducidos a lo económico, sobre todo si el incidente tiene tanta visibilidad”.

La Corte dice que si un incidente pasa en la esfera privada y luego pasa a la esfera pública, hay una afectación reputacional que habilita al empleador a despedir, por lo que sí podría haber sido despedido con justa causa.

Para Jairo Pinilla Gutiérrez, gerente de Performia Colombia, más que un tema legal, el asunto debe tomarse como ejemplo en términos morales. “El valor de las personas y su ética está en su actuación cotidiana, no necesariamente solo en su trabajo. Vemos una persona de un cargo bastante alto e influyente que por fuera del trabajo está haciendo cosas que son fuera del lugar y de la ley, uno nunca debe olvidar que para donde uno vaya, es embajador de su empresa y de su país”.

Para Pinilla, la empresa tomó una responsabilidad que va más allá de sus límites pero avala la decisión porque ésta no debería taparse los ojos. “La corrupción es corrupción, dentro o fuera. Que se tomen este tipo de medidas es una buena señal para que la gente y la sociedad vea que si se pueden tomar a nivel empresarial, a nivel gubernamental también se deberían tomar con todo el peso de la justicia”.

Es por esto que es importante que el rasero sea impartido por igual para todos, y que no por el hecho de que Gómez ocupe una posición visible en la opinión pública, sea quien termine unicamente pagando por la violación de las leyes del país que los recibió para celebrar la fiesta del fútbol.

Un país que trata al tema con pinzas

La historia de Rusia con el alcohol no es nada despreciable. En varias ciudades su horario de venta está limitado por la legislación local y puede realizarse solo en horas de la mañana. Además, es ilegal beber en lugares públicos y hacerlo puede conllevar una gran multa.

Por otro lado, el gobierno prohibió en Moscú la venta de alcohol en bares, pubs, restaurantes, supermercados y establecimientos, un día antes y el día de cualquier partido que se celebre en la capital rusa, por lo que los asistentes a los 12 partidos que recibe el estadio Luzhnikí (incluidos la semifinal y la gran final) se ven afectados por la restricción. Los aficionados solo puede ingerir cerveza, la única bebida alcohólica permitida, dentro de los estadios y en las zonas oficiales de la FIFA.

Esta decisión se llevó a cabo después de los incidentes de la Eurocopa de 2016 donde hooligans ingleses y rusos se enfrentaron en una contienda que dejó al menos 35 personas hospitalizadas, y donde muchos de ellos presentaban signos de embriaguez.

También responde a una profunda lucha que el país viene haciendo por combatir los altos grados de alcoholismo (30 % de la población masculina fallece por causas derivadas de esta adicción), y por el cual el Ministerio de Salud viene buscando una iniciativa para prohibir la venta de bebidas alcohólicas los fines de semana.

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