El amor dura tres años… ¿y en una empresa?

Es extraño pensar que la relación de un empleado con la entidad y de un par de esposos, se comportan similar. Lo cierto es que una y otra van perdiendo su pasión con el pasar de los años.

La recomendación de Pablo González, es intentar mantener la pasión a través de la transformación. Foto. Corbis. La recomendación de Pablo González, es intentar mantener la pasión a través de la transformación. Foto. Corbis.
Tras varios años de matrimonio, muchas personas se cuestionan si mantienen el mismo amor que sentían en el momento en que decidieron pasar el resto de su vida con otra persona.

Para sorpresa de éstas, la mayoría de las respuestas las llevan a una típica frase: “lo sigo queriendo, pero la pasión ya no es la misma”. Lo que quiere decir, que aunque el cariño y el sacrificio por el otro se mantienen; la admiración, atracción y deseo han perdido el protagonismo en la pareja.

Según Pablo González, Managing Partner de People Excellence, esta situación suele justificarse por:

1. Cambio de prioridades:
primero están los hijos, la casa, el trabajo, las deudas y todas las obligaciones que se tienen que atender.

2. Falta de sorpresas:
las parejas suelen quedarse en un “nos conocemos demasiado” y pierden su creatividad e innovación en su relación.

3. Rutina: vivir del día a día y dejarse llevar por las rutinas, son situaciones que a menudo deterioran la relación.

4. ¡Mejor no arriesgarse!:
cuando no se afrontan nuevos retos en pareja, se pierde el interés de explorar experiencias nuevas para la relación.

Cuando estos puntos ya son el común denominador, la salida más rápida es el divorcio. De acuerdo con González, aproximadamente el 66% de los divorcios se producen en los cuatro primeros años del matrimonio, y la principal causa identificada es lo tedioso de la relación.

Pero… ¿Dónde está relación entre un divorcio y la relación empleado-empresa?

Precisamente en las empresas la experiencia es similar. Cuando un empleado llega a trabajar en una compañía, éste los tres primeros años vive con fiebre, furor, pasión cada reto y responsabilidad que debe cumplir, descubre una nueva cultura, otros comportamientos, y nuevos profesionales.

Pero pasados tres años, la pasión y el deseo, al igual que en los matrimonios, desciende de manera acelerada, “ya no se ilusiona con los mismos objetivos que el año pasado, ya no se emociona con las mismas reuniones que el trimestre pasado, y las funciones y responsabilidades empiezan a ser tediosas”.

Por esta razón, el Managing Partner de People Excellence, considera que el entorno empresarial y la transformación facilitada desde el área de Recursos Humanos, se convierte en una prioridad, cuando se quieren mantener estos niveles de dedicación en la empresa.

Para dicha transformación existen varias alternativas en una organización:

1. Movilidad geográfica: emigrar a otras ciudades o países, conociendo nuevas culturas y formas de hacer las cosas.

2. Movilidad transversal:
incorporarse a otros departamentos, desarrollando la visión global de la organización.

3. Movilidad vertical:
dirigir personas, convirtiéndose en contribuidores exponenciales en la organización, gracias al liderazgo y desarrollo de los que conforman el equipo.

4. Nuevos retos en la misma posición: abordar nuevas iniciativas, ya sea para ganar en términos de crecimiento o de eficiencia.

En el remoto caso en que nada de lo anterior es posible, o no la parte pasional no es predominante en lo que se busca, la recomendación es buscar el amor basado en el compromiso y la dedicación, que requieren:

• El alineamiento con la estrategia y modelo de negocio.

• El disfrute de la cultura y manera de actuar de los profesionales.

• El mantenimiento de las funciones, buscando la mejora permanente del desempeño.

• La flexibilidad y adaptación a los cambios del entorno.

Si este amor de compromiso y dedicación tampoco se mantiene, es hora de cuestionarse la hora del divorcio empresarial, asumiendo las posibles implicaciones económicas, afrontando lo desconocido y tolerando la posible inseguridad, pero ambicionando una nueva relación profesional.

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