El costo de esconder su personalidad en el trabajo

Las habilidades técnicas y los estudios son, muchas veces, lo que llevan a una persona a tener éxito en su trabajo, por lo que la personalidad parecería no tener influencia. Pero fingir lo que no se es, puede traerle otras consecuencias.

El costo de esconder su personalidad en el trabajo El costo de esconder su personalidad en el trabajo
De acuerdo con un informe de la firma Deloitte, poco más del 60% de los trabajadores asegura que han escondido alguna de sus cualidades o características, en el trabajo. Ya sea de tipo racial, étnico, socioeconómico, edad, orientación sexual, creencias políticas o religiosas.

La mayoría (73%) se escudan que han escondido alguno de estos aspectos por temas de relaciones públicas o redes de trabajo y, con ello, logren tener una oportunidad de ascenso. Sin embargo, ¿qué tan sano puede ser eso?

Físicamente, es dañino

En Nymag.com, Sanna Balsari-Palsule, candidata a Ph.D en psicología social en la Universidad de Cambridge, expuso su descubrimiento: suprimir su conducta natural afecta su sistema inmunológico pues el hecho de mentir constantemente y de fingir otros rasgos hace que su corazón aumente su ritmo cardiaco y los músculos se tornen tensos, al estilo de un estrés por ansiedad.

Los extrovertidos se llevan la peor parte

Son quienes más tienen y les cuesta fingir, por la espontaneidad de sus personalidades. Esto puede tratarse incluso de una especie de “tortura”, según señala Inc. Este estrés de no poder comunicarse en la forma habitual en la que lo hacen puede impactar muy negativamente su desempeño laboral.

Alto riesgo de quemarse

El estrés constante que genera una “falsificación de la personalidad” puede llevar a la persona a desencadenar una situación de “burnout” o de quemarse, lo que implica perder la motivación por el trabajo, realizar mal las tareas o funciones e incluso aumentar el riesgo de ser despedido.

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Pero si “tiene que” fingir…

En ocasiones puede resultar un poco complicado no fingir, más cuando se trata de ambientes laborales que son estrictos o que involucran personas con creencias muy fuertes e intransigentes. En Inc. señalan que una de las recomendaciones, en este caso, es procurar serlo “a medias”.

Esto implica tener un periodo en el que tenga tiempo para ser su “verdadero yo” en momentos específicos como el almuerzo, o al inicio o final de la jornada laboral. Los científicos consultados por esa publicación señalan que, de no hacerlo, es posible que “hasta su verdadera personalidad se vea afectada y modificada”.

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