10 razones por las que a los 30 años debe emprender en su negocio

Dejar la oficina para iniciar un negocio propio es un paso difícil, pero los expertos recomiendan esta edad para vivir esa etapa, debido a que se tienen ciertas cualidades.

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Ser joven puede ser una ventaja cuando se quiere desarrollar un proyecto para lograr su independencia económica. Por lo general, los grandes millonarios son un ejemplo de lo anterior. Mark Zuckerberg es el quinto hombre más rico del mundo y tiene 33 años. Mientras que el número 1 es Bill Gates, con 61 años. Pese a que se llevan 28 años de diferencia, los dos empezaron sus propias compañías que hoy son grandes multinacionales digitales, antes de los 30 años, en un garaje o en la habitación de la universidad.

Y aunque solo se les puede llamar genios a este par, también es válido saber por qué esa edad es clave para lanzarse al agua y dejar el temor al emprendimiento. Después de los 35 muchas personas comienzan a sentirse cómodas con su trabajo, saben que la experiencia les puede servir para una que otra promoción laboral, cumplen un horario y están a la mitad de camino de una pensión.

Pero ¿Lograrán la meta de tener sus recursos para un buen retiro, pagar la vivienda, educar a los hijos si los quieren tener? La situación es de pensar, más cuando estamos en una coyuntura económica difícil, donde hay paros de trabajadores cada rato, las empresas amenazan con despedir más gente o que en su empleo llegue un jefe que no es el más agradable y lo pondrá a trabajar el doble, quien además está buscando la manera de dejarlo a usted sin puesto.

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Todo esto para que antes de que pase la barrera ‘sicológica’ de los 30 años se proyecte y piense si puede aspirar a algo más. El rasgo común de esta edad es que se toman más riesgos, no se cuenta con familia, la energía brota por todos los poros y el más tímido es capaz de sentarse con alguien ‘difícil’ y convencerlo de que invierta en su proyecto.

Algunos informes de España concluyen que uno de cada cinco universitarios admite que quiere tener un negocio propio, de acuerdo con la encuesta ‘Y después de la universidad ¿qué?’ elaborada por Educa2020, Fundación AXA y analizada por GAD3.  Aunque es una cifra pequeña, es un porcentaje que ha mejorado en apenas cuatro años. Antes que esta alternativa, se barajan las opciones de trabajar en la función pública o en una multinacional, que tienen mayor peso.

En Colombia el panorama es similar, según reveló el Global Entrepreneurship Monitor 2015-2016, donde se evidenció que el nivel de actividad emprendedora es mayor en hombre que en mujeres. El estudio destaca que por cada mujer emprendedora hay 1,5 hombres que inician un negocio propio, 1 de cada 5 personas afirman desarrollar una actividad emprendedora y un gran porcentaje está entre quienes tienen 18 a 34 años de edad, según la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.

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La actividad emprendedora en el país es del 22,7%, donde el 14,9% corresponden a negocios nacientes con menos de tres meses y los que llevan más de tres meses a los 42 meses tienen una participación de 7,5%. En las tres dimensiones que tuvo en cuenta el estudio, la oportunidad es el primer factor, con un 71% en hombres y un 64% en las mujeres. El índice por oportunidad es más alto de 18 a 24 años y de 25 a 34 años, y va disminuyendo con el tiempo, es decir que entre más edad se emprende por necesidad.

Las razones principales

Todo proyecto tiene sus ventajas y riesgos. Por eso, no hay la anhelada edad ideal. De hecho, el éxito económico en algunos casos como los actores Morgan Freeman, Samuel Jackson o Harrison Ford llegó después de los 40 años, incluso a los 50. Pero a los 30, la gran ventaja es que hay innovación y se asumen mayores riesgos. Para Martín Gutiérrez, emprendedor y creador de la empresa Moneda Blanca, los 30 combinan dos factores importantes, “la piensas dos veces al regarla, actúas pensando en las consecuencias y, por otro lado, también conservas la rebeldía de hacer las cosas”. De otro lado, a los 20 se tiene poca madurez para afrontar los errores y después de los 40 se piensa demasiado para tomar las decisiones.

Para Juan Alberto González Piñón, director del Programa de Emprendimiento de la Universidad Panamericana, en un artículo citado por WorldEconomicForum, la edad de los 35 a los 40 años es donde se concentra buena parte de los casos de éxito de emprendedores millonarios y famosos. Peso eso no se logró de la noche a la mañana, detrás hay una historia de aprendizaje que llegó antes, con aciertos y pérdidas que permiten tener la experiencia para no repetir esos errores.

A los 30 años se cuenta con, aproximadamente, siete años de experiencia en el campo elegido, sin mencionar que ya pudo haber completado su recorrido académico, con diplomados, cursos y maestrías. “Es un buen momento para poner a prueba las capacidades adquiridas”, señala el especialista.

Para los expertos, estas son las 10 principales razones por las que aquellos que están pensando en disfrutar de su propio negocio entre los 30 y 39 años, deberían dejar sus oficinas y trabajos habituales.

Número 1: disciplina

Lo que ven los expertos es que a menudo los jóvenes tienden a aplazar demasiado sus propósitos, son muy procrastinadores, mientras que en los 30 años la persona está más dispuesta a establecer sus reglas y tener su propia disciplina. Son propensos a cumplir horarios, establecer retos y lograr sus objetivos.

Número 2: visión de largo plazo

A esta edad la paciencia es clave y los que tienen 30 o más saben que las cosas requieren de tiempo y mucho esfuerzo. Eso no los desanima y para González Piñón, a veces se requieren de tres o cuatro años para cimentarse bien.

Número 3: buscar calidad de vida

En esta edad, gran parte de los emprendedores tiene una idea del tipo de vida que quiere tener: si le gusta viajar, conocer gente, ampliar la cultura, etc. El emprendimiento ayuda a acercarse más a este objetivo que la vida dentro de un escritorio de una empresa.

Número 4: resiliencia

La madurez no solo implica tener una buena experiencia profesional y formación académica, sino ser capaces de reaccionar ante el fracaso. A los 30 años, las personas entienden mejor que las fallas y equivocaciones hacen parte del éxito y no se pueden dejar vencer ante la primera dificultad.

Número 5: adaptación al cambio

Salid de la zona de confort es duro para cualquiera. El hecho de ver la necesidad de ciertos cambios en el proyecto como una oportunidad y no como un problema también forma parte de ese crecimiento que se logra con el tiempo.

Número 6: comprender el valor del tiempo

A los 30, los que se lanzan al ruedo saben bien la importancia de su tiempo y por eso son capaces de estar más concentrados y decidirán mejor. El tiempo perdido en un proyecto que en realidad no le apasiona al emprendedor es irrecuperable.

Número 7: enfoque desde el ser

Para Gutiérrez hace falta perderse un poco en el camino para volver a encontrarse. Solo así, la persona puede llegar a la idea que en realidad busca, al emprendimiento desde la visión de la pasión y la realización de un sueño. No desde lo material o económicamente efectivo.

Número 8: combinar trabajo y tecnología

A llegar al ‘tercer piso’, los emprendedores son más conscientes que la tecnología es el conjunto de herramientas que ayudan a mejorar y optimizar el proyecto. Pero también están más acostumbrados a desarrollar iniciativas y dedicarse de lleno al proyecto.

Número 9: cumplir sueños

“Si quieres tener lo que pocos tienen, tienes que estar dispuesto a hacer lo que pocos hacen”, es la clave principal de Gutiérrez. A los 30 es una buena edad para alcanzar con esos propósitos de vida o empezar a recorrer el camino para llegar a ellos. Una meta de crear empresa es una opción para volver realidad esos sueños.

Número 10: desarrollar el oficio

Cuando se tiene el negocio y este comienza a impactar la vida de los más cercanos, del barrio o su ciudad se empieza a cumplor con un propósito en la vida y es el de impactar a los demás y contribuir con un granito de arena. A los 30 años es la edad de la madurez para aceptarlo y hacer lo que esté al alcance para llegar a más personas.

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