Los errores que se pueden cometer sólo a los 20

La inexperiencia y el conocer el mundo real puede ser una plataforma para crecer profesionalmente. Pero tenga en cuenta que estos errores son sólo válidos al inicio de su carrera.

Los errores que se pueden cometer sólo a los 20 Los errores que se pueden cometer sólo a los 20

Una realidad es la que se vive cuando se está en el colegio, otra, cuando se tiene la independencia de la universidad, pero una totalmente distinta la que se da cuando se empieza a trabajar y a conocer lo que es realmente el mundo laboral, con sus salarios, relaciones entre compañeros, clima laboral y políticas de las empresas.

Especialmente porque es el momento en el que la “burbuja se rompe” y los jóvenes comprenden que toda la teoría enseñada en los contenidos académicos son sólo una base para afrontar la verdadera realidad de sus profesiones. Más aún porque seguramente se presentarán una variedad de situaciones para las que la universidad nunca los preparó.

Y, por supuesto, entre esas, se cometerán varios errores. Pero no es malo. “De la experiencia se aprende”, dice el dicho. El problema es cuando luego de haber logrado esa experiencia laboral, se sigan cometiendo, como si aún fuera un “primíparo” en el tema.

Así, aquí le dejamos una lista corta de aquellos errores que puede y están permitidos cometer cuando usted está iniciando su vida laboral:

  • Fracasar en una entrevista

Esto no significa que usted no haya logrado obtener el trabajo, sino que haya cometido error tras error y fue, por eso mismo, que no obtuvo el trabajo: llegó tarde, no supo responder a la pregunta “cuáles son sus defectos” o simplemente no sabía de qué era el trabajo o la empresa en la que le estaban ofreciendo el puesto. No hay problema, puede pasar. Y si usted es un millennial, seguramente ya lo habrá vivido o está cercano a hacerlo. Pero vivir esto no es sencillo. Puede tener cierto efecto en su ego o autoestima, así que para la próxima que tenga una entrevista laboral ya estará mucho mejor preparado. No volverá a ocurrir.

  • Matarse por un proyecto

O por una tarea particular, en su trabajo. Y cuando decimos “matarse”, estamos refiriéndonos a que puede que todo su tiempo, salud y energía se concentren en ello, para que salga como usted esperaba y su esfuerzo sea reconocido. El resultado: nunca lo felicitaron, ni le dieron las gracias y mucho menos lo ascendieron. Y, por el contrario, resultó con gastritis, su novia le terminó  y ahora se le dificulta conciliar el sueño. La enseñanza: no se desgaste demasiado por un trabajo por los resultados o lo que los demás (jefes o directivos) vayan a pensar de usted. Si lo hace, hágalo como reto personal, de superación propia y no por la empresa para la que trabaja.

  • Renunciar a su trabajo

Aunque la situación económica puede que no esté para que usted se dé el lujo de renunciar (lea por qué el 2016 es el año en que más deberá cuidar su puesto), cuando aún cuenta con el apoyo de sus padres y no tiene grandes responsabilidades financieras, renunciar a un trabajo que no le gusta es un gran aprendizaje. Se trata de explorar oportunidades, sentimientos y aprender a valorarse a sí mismo como empleado.

  • No prever errores

A lo largo de su universidad muy seguramente le habrán enseñado a “tener olfato” para ver cuáles situaciones pueden ser favorables o desfavorables para un negocio. Pero el problema es que nunca le enseñaron a desarrollarlo y aplicarlo en “la vida real”. O quizás sí, pero con situaciones muy limitadas. Así, cuando se le presentan inconvenientes en su trabajo y toma la decisión equivocada –que puede llegar a costarle su trabajo- usted  podrá sentirse mal y decir ‘¿cómo no lo pude ver?’. Pero es normal. A eso es lo que se le llama “experiencia laboral”.

  • Ser degradado

Quizás nunca se lo dijeron, pero cuando empezaron a quitarle funciones, a eliminar ciertos beneficios o dejarle tareas básicas, usted fue degradado de cargo. Es un golpe duro para el ego, claramente, pero lo importante es la forma en la que usted llega a asumir este tipo de situaciones. Es un momento de reflexión, para saber si su carrera está tomando el rumbo que realmente le es útil o si quizás no tiene la motivación suficiente.

  • Pretende saber lo que está haciendo

El miedo de decir “no entiendo” o creer que la forma en la que está haciendo su trabajo es la mejor (aprenda también sobre lo que es el “síndrome del impostor”), puede llevarlo a cometer errores que le saldrán caros a usted o a la empresa para la cual trabaja. Puede que usted esté fingiendo que sabe hacer los procesos para los cuales fue contratado y hasta haya encontrado una forma de salirse bien librado, pero si usted no es capaz de decir que puede necesitar ayuda, un error de estos se puede transferir a lo largo de su vida profesional. Todo es cuestión de tiempo y de aceptar que usted puede necesitar ayuda y que construya su propia confianza profesional.

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