Las excusas más comunes y que ya no son tan útiles, para irse del trabajo temprano

Razones para salir antes de la hora pueden haber muchas: desde el simple cansancio hasta correr para ir a ver un partido de fútbol. Pero lo cierto es que ya no todas las excusas son útiles.

Las excusas más comunes y que ya no son tan útiles, para irse del trabajo temprano Las excusas más comunes y que ya no son tan útiles, para irse del trabajo temprano
Aunque en ocasiones las citas médicas sean reales o algún familiar sí esté enfermo y precise de sus cuidados, las empresas se cuidan cada vez más de permitir a sus empleados abandonar el trabajo antes de la hora correspondiente y, mucho menos, sin haber terminado todo.

Lo ideal es que usted pueda ser responsable con su trabajo, cumplir con sus funciones porque, a la final, para eso es que le pagan. Pero si quiere salir o tiene un compromiso y que, al decir la verdad es muy probable que no lo dejen salir antes, es porque no tiene mucha importancia.

La mayoría quiere salir temprano por un concierto, para ir a la inauguración de un evento (obviamente no profesional), pegarse una escapada para un fin de semana o simplemente porque está cansado. Razones que no justifican su ausencia.

Le recomendamos leer, más bien, “Cómo salir a las 5 pm del trabajo y dejar todo hecho”.

Una opción, mucho más correcta, es solicitar un día de sus vacaciones y un viernes es una de las mejores alternativas. Pero si no quiere o no puede, por favor, considere excusas distintas a estas:

• Citas al médico

Ocupa el primer lugar como la excusa más recurrente. Sin embargo, usted puede caer fácilmente si menciona sólo “una cita médica”. Según otros sitios web de comunidades, darle alguna especialidad a su cita le ayuda a obtener más fácil el permiso, especialmente cuando en el caso de las mujeres dicen que es para ginecólogo y tienen un jefe hombre.

Sin embargo, muchos jefes consideran que poner una cita en una hora laboral se traduce en un empleado con el que no pueden contar y que no está muy comprometido con su trabajo.

Aquí también se incluyen las enfermedades que “surgieron de un momento a otro”. Según el sitio web Gizmo Crazed, señalan que una gripa o dolor de cabeza son los más comunes y, como lo ideal es que usted esté bien y no contagie a los demás, le dan el permiso.

• No hay quien recoja a la tía que acaba de llegar a la ciudad y no conoce

Probablemente la ha usado minutos después del almuerzo y pidiendo a alguien que llame a su celular para poder exclamar, a viva voz “pero es que estoy trabajando” con otra serie de reclamos para terminar una sensación de disgusto y luego dirigirse a su jefe pidiendo el permiso.

El pensamiento que surge en su superior es “¿y no hay otra persona que lo pueda hacer?”. Y, sin duda, es una de las excusas más evidentes. Así que cuídese cuando al día siguiente le pregunten sobre su tía y de dónde venía.

• Mi hermanito está solo en la casa

Funciona bastante bien, especialmente cuando se es joven. La excusa de dejar al “pequeño” (aunque no se conozca la edad) y los riesgos en los que puede quedar, generan una preocupación que es entendible.

Pero quizá es por esa misma razón que actualmente las empresas y los directivos se interesan en conocer más los núcleos familiares de sus empleados así que tenga mucho cuidado para no caer en la mentira cuando su jefe, probablemente, ya conoce su historia familiar.

• Tiene que asistir a la entrega de notas de su primita porque está como co-acudiente

Para eso, usted debe tener conocimiento de cómo son esas reuniones y las horas a las que, por lo general, se programan. Por lo que si busca escaparse en la tarde, será inútil y su jefe podrá darse cuenta fácilmente.

Incluso, para que sea más creíble, en algún momento durante su trabajo tuvo que haber hablado sobre esa “primita a la que quiere tanto”. Recuerde que sus compañeros también pueden ser cómplices o quienes lo pueden acusar.

Esta excusa muchos empleadores la consideran como reforzada y algunos, incluso, pueden hacerle preguntas sobre la institución educativa, el nivel que cursa su prima e incluso el premio o castigo que usted le dará cuando se entere del rendimiento académico.

Le puede interesar leer “Los hábitos en el trabajo que hace que sus compañeros lo odien”.

• Una “urgencia familiar” o por “cuestiones personales”

Quizá otra de las más usadas pero la que ya más valor ha perdido. Decirle a su jefe alguna de esas dos frases para excusar su ausencia le pueden acarrear serios problemas. Cuando usted no da u ofrece alguna explicación directa, más dudas quedan e incluso pueden hacer que tramite su ausencia a través de recursos humanos, lo cual lo puede poner en serios líos si no se justifica.

Considere…

Pedir un permiso puede implicar varias situaciones que impiden la productividad en su trabajo o el correcto funcionamiento del proceso del que usted está a cargo porque, muy probablemente, otra persona deberá asumir sus funciones durante su ausencia más, si se presenta alguna situación inesperada.

Lo mejor es no mentir, tener confianza con su jefe y, por supuesto, demostrar su compromiso con el trabajo, ante todo. Para esto, cada vez que piense en decir esa “mentira blanca”, considere:

• El tiempo en el que va a pedirla: la anticipación y la hora a la que abandonará la oficina.
• La cantidad de trabajo que tiene usted y su área.
• Las probabilidades de que pase algo urgente.
• Si realmente se justifica su ausencia o es algo que quiere sólo por capricho.
• Al darse una situación imprevista, pueden estar llamándolo para solicitarle información sobre su proceso.
• Puede llegar a perder la confianza de su jefe y de sus compañeros.

FP le recomienda leer “Las peligrosas desventajas de ser muy bueno en el trabajo”.

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