Las caras positivas del  fracaso y el rechazo

por Santiago Moreno

No todo en la vida puede ser negativo, depende de usted en cómo le saca provecho a los errores y para eso, le explicamos cómo hacer ese análisis y cuáles son los aspectos que le ayudarán a cambiar esa realidad.

Desanimarse hace parte del aprendizaje. Desanimarse hace parte del aprendizaje.

Entre más grande el sueño, más largo será el camino y no por eso se puede desanimar. Los obstáculos hacen parte de la vida y son precisamente de estos de los que más se aprende. Pero cómo encontrar esas enseñanzas “ocultas” cuando desde pequeños nos inculcan el estigma hacia el rechazo, la frustración, la desilusión y la vergüenza.

Para la profesora de Harvard Business School “El fracaso y la culpa son prácticamente inseparables en la mayoría de los hogares, organizaciones y culturas. Cada niño aprende en algún momento que admitir el fracaso significa tomar la culpa. Es por eso que algunas organizaciones han desplazado a una cultura de seguridad psicológica en la que los beneficios de aprender de los fracasos se hagan plenamente efectivos”.

No todos los errores son iguales y el secreto para saber de cuáles puede aprender radica en una autocrítica y en una evaluación del contexto en el que se presentan dichas experiencias. Lo importante es que usted tome consciencia que cuando un inversor le diga que no, pierda clientes, su jefe lo regañe, en una entrevista lo rechacen o no ascienda, algo positivo debe haber.

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Si considera que es una tarea muy complicada, en Finanzas Personales le ayudamos a encontrar cuáles son las ventajas que le ayudarán a darle otra mirada a esos malos ratos. Bien reza el sabio dicho: “No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”.

Cuando no gana, aprende

Elena Arnaiz, consultora de gestión de personas, desarrollo profesional y ‘personal branding’ asegura que “nuestras creencias sobre el fracaso deben estar centradas en que lo contrario de ganar tiene que ser, sí o sí, aprender. Aprender para mejorar, aprender para que no vuelva a pasar”. Así que, si usted está pasando por una “mala racha” evalúe cuáles fueron las causas y qué errores se cometieron en el camino. De esta manera, usted planificará mejor las cosas y sus estrategias se enfocarán en prevenir futuros obstáculos.

Hacer, medir, rehacer

Según la experta, si quiere que su proyecto o su idea sean innovadores y ágiles (y que, por tanto, lo lleven al éxito) no puede existir otra fórmula en su proceder. Así que pruebe sin descanso, evalúe con meticulosidad y cuando fracase, vuelva e intente, introduciendo las modificaciones que sean necesarias.

Perder el miedo a perder

“Esto sólo se logra experimentado y viendo que las catástrofes sólo ocurren en tu cabeza (en la mayoría de los casos). Una vez asumido y bien delimitado el riesgo que conlleva cada acción, atrévete a llevar su idea a la realidad y dispara. Si no funciona, que no sea porque tú no lo has intentado”, añade la consultora.

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Reevaluar su ejecución  

De acuerdo con el psicólogo Guy Winch en un artículo de The Huffington Post, debe preguntarse  ¿Fue su esfuerzo constante? Volver atrás y evaluar cuándo y por qué  las cosas ocurrieron. Identifique las razones para sentirse desmotivado y las circunstancias que afectaron su trabajo, así podrá anticipar este tipo de eventos y planificar cómo tratarlos en el futuro (por ejemplo, mediante la creación de incentivos especiales en momentos críticos y de intercambio de ideas maneras de manejar perturbaciones externas).

Concéntrese en lo que está bajo su control

No todo está en sus manos por más que lo quiera y más en un trabajo en donde tenemos que aprender a trabajar en equipo. Existen condiciones que llevan al fracaso, pero que no necesariamente fueron por sus acciones y en estos casos lo mejor es olvidarse de quejarse porque esto no solucionara nada.  

El experto aquí nos expone un ejemplo: “Nos podemos sentir desanimado si no hemos conseguido un ascenso porque nuestras cifras de ventas aumenten por tercer año consecutivo. Trabajamos duro y nada- ¿qué más podemos hacer? ¡Mucho! Podríamos hacer un taller para reforzar nuestras habilidades de venta o un seminario para mejorar nuestras presentaciones. Podríamos estar más informado acerca de nuestros clientes, dedicar más tiempo a cultivar las relaciones con los clientes potenciales, mejorar nuestras redes o cultivar relaciones más fuertes con la gestión dentro de la empresa.

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