Llegó el momento de independizarse… de los padres

Irse de la casa cuando se ha terminado una carrera profesional parece ser una decisión difícil, pero a largo plazo se convierte en el camino correcto.

Aun sin las condiciones de vida son un poco adversas siempre hay que buscar la forma de independizarse. Aun sin las condiciones de vida son un poco adversas siempre hay que buscar la forma de independizarse.
Muchos hijos cuando viven con sus padres les reclaman espacio e independencia para tomar decisiones, pero a veces sucede lo contrario, y son los padres los que presionan a los hijos para que se vuelvan independientes y salgan a enfrentar el mundo.

El fenómeno se presenta cuando después de haber terminado una carrera profesional que ha sido costeada por los jefes del hogar, los hijos se niegan a salir de casa y esperan seguir ahí indefinidamente.

Es cierto que la economía colombiana, como la de cualquier parte del mundo, siempre ha tenido altibajos y la falta de oportunidades es uno de los principales argumentos que saltan al ruedo cuando los nuevos profesionales intentan abandonar el hogar, pero no debe servir como excusa para perpetuarse en la casa de los papás porque lo que está en juego es la vida financiera propia.

Consecuencias irreversibles


La economista María Cristina Rodríguez, quien lleva más de 20 años enseñando en universidades, asegura que un hijo que después de haber recibido un título universitario no se arriesga a irse del lado de sus padres está cometiendo dos errores.

El primero es para sí mismo, porque a medida que pasa el tiempo se va acostumbrando cada vez más a la comodidad del hogar y cuando por la fuerza de la vida se le acabe la fuente del sustento estará solo, sin experiencia laboral y sin vida propia.

El segundo error recae sobre los padres porque el sueño de muchos adultos cuando logran retirarse con pensión es dedicarse a descansar, costearse viajes y darse algunos gustos que eran muy reducidos cuando los hijos aún estaban en casa.

Seis consejos para planear la independencia

1. Desde la universidad vaya planeando su independencia, busque alternativas laborales. Si no puede porque se cruza con su horario de estudio, entonces piense en un negocio personal y ponga a prueba su creatividad.

2. No espere a que todo se lo den sus padres, por el contrario si consigue ingresos ayude con un gasto del hogar que por mínimo que sea ellos empezaran a asimilar que está preparándose para asumir su propia manutención.

3. Si vive en un hogar donde hay empleada doméstica o la madre es bastante sobreprotectora empiece a colaborar con algunos oficios del hogar para que el cambio no sea traumático.

4. No se queje de la falta de oportunidades, actualmente las universidades colombianas tienen cientos de convenios de intercambios para que los estudiantes próximos a graduarse cursen programas complementarios con la carrera que a la hora de salir a buscar empleo pueden ser de mucho beneficio.

5. Si son los padres quienes exigen independencia, no los contradiga porque estarán cumpliendo con el deber que da la experiencia: los hijos deben hacer vida propia.

6. Procure no aplazar demasiado su salida de la casa de los padres porque entre más se demore, más tardará en empezar a cosechar sus propios logros.
                                                               

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