Los hábitos en el trabajo que no lo hacen ver inteligente

Si usted es una persona que se destaca por sus habilidades intelectuales, existen algunas prácticas que, muy probablemente le pueden estar quitando la posibilidad de demostrarlo.

Los hábitos en el trabajo que no lo hacen ver inteligente Los hábitos en el trabajo que no lo hacen ver inteligente
Las habilidades intelectuales suelen ser un factor diferenciador a la hora en la que alguien quiere distinguirse de los demás; ya que ellas le permiten demostrar la capacidad para ofrecer soluciones a los problemas y considerar las situaciones desde diferentes perspectivas.

Pero por la tecnología y las “malas mañas” en la comunicación que se han adquirido gracias a las nuevas formas de relación, existen hábitos que se están perdiendo y con los cuales las personas inteligentes pueden perder terreno. Dentro de esas acciones están:

• Hablar por correos electrónicos

Según el portal Business Insider aunque el computador y el internet sean muy útiles al momento de establecer comunicación, la posibilidad que brinda el teléfono es única: “las personas tienen impresiones mucho más favorables de quienes oyen que cuando leen lo que escriben”, señala el portal.

Esto se debe a que el lenguaje oral es un fiel reflejo de cómo se pueden organizar y crear ideas y oraciones de forma fácil, muestra de que es racional y reflexivo.

En cambio, cuando escribe un correo tiene la posibilidad de repensar lo que va a decir y hacer correcciones cuando sean precisas, en tanto que cuando establece una conversación –sea personalmente o vía telefónica- está obligado a usar las palabras adecuadas con la coherencia que les corresponde.

FP le sugiere leer “Cómo escribir mal puede hacerle perder dinero y/o el trabajo”.

• No guardar el celular

Un artículo del Wall Street Journal sobre el tema destaca la importancia de la atención en los demás. Esto es que no sirve de nada si usted es inteligente y durante una conversación o reunión se la pasa “pegado al celular”.

De acuerdo con lo que dice la publicación, el sencillo hecho de mantener la mirada al interlocutor no sólo es un signo de atención, sino también de concentración en la elaboración de juicios y nuevas ideas respecto a lo que está diciendo la otra persona.

Esto requiere también de una actitud de mostrarse relajado y con autoconfianza: lo que involucra un tono de voz intermedio, reflexivo y asentir o disentir mientras su interlocutor hablaba.

• Aceptar todo sin cuestionar o sugerir

Aunque hay decisiones que sencillamente son órdenes en el trabajo, existen otras en las que, si se las están compartiendo, es porque están solicitando su opinión. Decir que todo le parece bien y correcto, elimina la posibilidad de demostrar sus habilidades intelectuales.

Considere, cada vez que lo citan a una reunión o que piden su opinión, como una oportunidad para aportar algo nuevo, distinto y propio de sus características. De acuerdo con el sitio web Tribune.com hacer preguntas demuestra que usted está construyendo nuevos conceptos para poder relacionarlos con los que ya tiene y buscar la forma de mejorarlos.

Incluso, también está relacionado con el hecho de reconocer que existen otras personas que lo pueden ayudar en su crecimiento profesional y que tienen conocimientos que usted puede aprender y explotar.

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