Los momentos en los que es mejor callar

Probablemente ha leído antes sobre las célebres e inspiradoras frases que los líderes más grandes dicen todos los días. No obstante, estos líderes también son sabios cuando se trata de la estrategia opuesta: quedarse callado.

Se puede aprender mucho escuchando. Se puede aprender mucho escuchando.
En los negocios, es tan correcto saber qué decir, como cuándo es prudente no decir nada. Pues un mal aporte, o un desliz en lo que se opina, puede destruir todo por lo que se ha trabajado hasta el momento.

Conozca los instantes donde el silencio vale más que mil palabras:


1. Cuando el otro lado en una negociación comienza debatiendo contra sí mismo:
A veces la gente entra en una espiral de malas tácticas de negociación. ¿Cómo es eso? - tal vez hacen una oferta y luego rechazan su propia oferta porque piensan que no la tomará.

Por ejemplo cuando el cliente da por sentado, que entiende que usted no puede rebajarle al precio de su producto, sin siquiera hacerle una petición al respecto.

2. Cuando ha hecho una pregunta:

¿No le ha pasado que en algunas ocasiones le hacen preguntas, y quien las formula no puede esperar a que termine para que pueda ofrecer su propio punto de vista? A veces ni siquiera se molestan en esperar y esto los deja en desventaja, pues no saben la opinión de la contraparte, solo se centran en su propio parecer. Usted haga lo contrario, recuerde la frase del gran jugador de béisbol Yogi Berra, “se puede observar mucho observando, y también se puede aprender mucho escuchando”.

3. Cuando no tiene idea de lo que está hablando:
El silencio es incómodo. Como resultado, la gente a menudo se apresura a llenar ese espacio. Recuerde que nunca tiene que llenar un silencio, especialmente cuando usted no tiene nada útil con qué llenarlo (En estos casos, es verdad: Todo lo que diga puede y, de hecho, debe ser usado en su contra.)

4. Cuando su comentario es más sobre usted que sobre la otra persona:
Está muy bien en enfatizar en sobre cómo usted haría, planeó o realiza las cosas. Pero también es importante sentar un diálogo en donde se conozcan las expectativas de las partes involucradas y no solo lo bueno y maravilloso que es su producto o trabajo. Si, está bien, se trata de venderse, pero no de acaparar la negociación.

5. Cuando perdió el camino:
Hay personas que disfrutan mucho contando historias y lanzando ejemplos, pero esto los lleva a perder el norte de la conversación. Aunque es muy buena idea este tipo de conversaciones, porque rompe el hielo y convierte la negociación en algo más cercano, lo cierto es que al final solo importa una cosa. Así que concéntrese en ello y no le dé vuelta a las cosas.

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