Los más educados, pero los peor pagos

Se trata de una generación que para el año 2025, representará el 75% de la fuerza productiva a nivel mundial pero, con ciertas condiciones, el panorama no parece muy positivo para ellos.

Los más educados, pero los peor pagos Los más educados, pero los peor pagos
Tienen sus propios incentivos para trabajar y ser bastante proactivos y productivos, además, manejan el dinero y la tecnología con grandes habilidades así como también tienen la facilidad para adaptarse fácilmente a los cambios. Unas características que los hacen bastante deseables para cualquier empresa.

Si cree saber de quiénes le estamos hablando, le daremos más pistas: odian los créditos y las deudas con los bancos porque vivieron de cerca la crisis económica del 99 (en el caso colombiano), tienen un interés bastante alto por concentrarse en sus estudios y crecer profesionalmente; así como aman viajar y darse sus “canitas al aire” de vez en cuando.

Exactamente, se trata de la Generación Y o los “millenials”, aquellos jóvenes que hoy tienen entre los 20 y 34 años y de los que tanto se habla. Pero el problema que enfrentan ellos, actualmente, es que a pesar de que son muy inteligentes y buscan siempre la forma de seguir creciendo académicamente estudiando posgrados, son los que peor ganan.

Así lo señala una publicación de Complex, que explica cómo esta generación que busca tener uno de los mejores desempeños profesionales pero que, de acuerdo con un informe del New York Times, son quienes ganan el salario más bajo desde 1980. ¿Se siente identificado?

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Y… ¿por qué?

La situación parece común ya que estos jóvenes se enfrentan al dilema de que, una vez salen de la universidad con su título, empiezan la búsqueda de trabajo y se encuentran con que las empresas quieren a alguien joven, a quien le ofrecen un salario bajo, pero que a la vez, tengan experiencia.

• La situación económica

Aunque tuvo sus buenas épocas años atrás, a los millenials les ha tocado vivir temporadas difíciles en las que tienen que soportar recortes de personal y una tasa relativamente baja de contratación, por lo que encontrar opciones laborales es una tarea cada vez más complicada.

Además, las posibilidades que les ofrecen de contratación suelen ser con contratos de prestación de servicios o al estilo “freelance”, lo cual afecta fuertemente su estabilidad laboral y, por lo tanto, sus finanzas.

Incluso, según estudios de Futures Company, casi el 20% de los empleados encuestados entre las edades de 21 y 30 años había visto al menos una reducción en su salario desde el año 2008, mientras el 14% alguna vez fue despedido. En contraste, sólo el 8% de la generación de los Baby Boomers perdieron sus puestos de trabajo en el mismo año.

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• Su necesidad de trabajo

Dadas estas difíciles condiciones laborales, muchos de ellos acceden a aceptar puestos y cargos con una alta carga, por un salario menor; lo cual se traduce en un desmejoramiento del mercado laboral porque las empresas no buscan a quien tiene mejor desempeño sino al que puede llegar a cobrar menos, teniendo las capacidades básicas.

Y tal como lo explica Forbes, esto incide a futuro no sólo en el sueldo que empiece a cobrar, sino también en la brecha que empiezan a generar entre ciertos cargos de algunos campos profesionales. Entonces, por ejemplo, si están en un puesto que debería pagar $2 millones, este millenial acepta hacerlo por $1’500.000. Y luego, cuando quiera crecer profesionalmente y adquiere experiencia, se da cuenta que otras empresas le seguirán ofreciendo ese mismo sueldo.

Hay casos también en los que, al aumentar la carga laboral, algunos millenials deciden renunciar pero la presión de otros, hacen que tomen esa mayor carga, con un salario mucho menor; lo cual reincide también en que la valoración de su trabajo sea menor.

Finalmente, otro factor es que, a pesar de ese bajo salario por el que acceden tomar los empleos, las “verdaderas” ganancias que reciben (las netas) son en realidad mucho menores que las de otras generaciones, dado que tienen que hacerle los respectivos descuentos para el pago de su seguridad social.

• Créditos estudiantiles

Dada la importancia que le dan al estudio, siempre buscarán la forma de especializarse ya sea mediante la realización de cursos u otros posgrados que les permita tener un “plus” en su hoja de vida y, con lo que esperan, un salario mayor. Pero esto puede llegar a ponerse en su contra, la mayoría de veces.

El tema es que para poder acceder a dichos estudios, muchos de ellos toman créditos estudiantiles con tasas bastante altas y, cuando llegan al mercado laboral y se dan cuenta de los salarios, estos créditos influyen en su estilo de vida, afectando fuertemente sus finanzas.

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