Aprenda a usar su antimemoria

por BBC Mundo

Un colega me contó esta semana que encontraron la antimemoria.

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BBC

Para ser sinceros, yo ni siquiera sabía que la estaban buscando, pero su nombre me cautivó, así que leí con interés el artículo publicado por la Universidad de Oxford para averiguar de qué se trataba el hallazgo del equipo de neurocientíficos que estuvo trabajando allá.

Afortunadamente, Helen Barron, líder del equipo, ilustró la idea con una manzana y un pepino, así que pude formar no sólo una versión muy simplificada de lo que habían logrado, sino también la opinión de que era muy interesante.

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Sin embargo, sospechando que me faltaba mucho por entender, me comuniqué con ella.

Primero, mi mamá

"Imagínate que te pido que me hables de la última vez que viste a tu mamá", me dijo Barron, trayendo a mi mente inmediatamente el recuerdo de esa ocasión.

"En tu memoria hay muchos recuerdos de encuentros con tu madre, así que es importante que no confundas todos esos momentos".

Lo que el equipo de investigación presentó es el mecanismo que permite la separación entre los diferentes recuerdos relacionados que tiene guardados en su cerebro para que no vengan todos al mismo tiempo a la cabeza.

"Nosotros partimos de que debe haber inhibidores que están silenciando los recuerdos cuando no los necesitas", explica la neurocientífica.

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La manzana y el pepino

Imagínese ahora que, por primera vez, aprende que el pepino es una fruta como lo es la manzana. Ya conocía tanto el pepino como la manzana, pero ahora hay algo que los asocia.

En su cerebro, se forman entonces unas conexiones entre ambas frutas que le permiten aprender y recordar esa asociación. "Con la excitación de esas conexiones, hay más actividad en el cerebro".

Y si piensa que los recuerdos, básicamente, son impulsos eléctricos, "ese exceso de actividad introducido recientemente necesita ser silenciado, para evitar que la red se desestabilice".

De no ser así, cada asociación aumentaría más y más la excitación, hasta llegar a un estado muy similar a un ataque de epilepsia, en el que se observa una estimulación desbocada.

De manera que, aunque un cerebro saludable no está constantemente en un estado de equilibrio perfecto -particularmente cuando aprendemos algo y las conexiones entre las neuronas excitadoras se refuerzan-, ese equilibrio tiene que ser restaurado.

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Equilibrio mental

La hipótesis de Barron, derivada de su labor teórica y los resultados recientes de experimentos con ratones, era que esas conexiones excitadoras se equilibraban con unas conexiones inhibidoras igual de fuertes, que eran réplicas de memorias, por lo que las describió como antimemorias.

Estas "permiten que se puedan guardar los recuerdos y que puedas acceder a ellos cuando sea conveniente pero también silencian su expresión en momentos inconvenientes".

En mi versión simplificada, cada vez que vea un pepino, lo puede usar como vegetal en su ensalada, sin tener que recordar que es una fruta como la manzana, pues en ese momento no es relevante. Pero eso no quiere decir que ya no recuerde lo aprendido.

"Es un mecanismo para reforzar la estabilidad, no un mecanismo para ayudar a olvidar", aclara Barron.

¿Cómo hicieron para identificar la antimemoria? "De atrás para adelante", le dijo a BBC Mundo Barron. Y con una poderosa máquina.

La máquina

En el Centro de Resonancia Magnética Funcional del Cerebro (FMRIB) de la Universidad de Oxford hay un escáner de IRM cuyos imanes tienen una fuerza de7 Tesla.

Para darnos una idea, 1 Tesla es cerca de 20.000 veces la fuerza del campo magnético de la Tierra y la fuerza de los escáneres médicos en general es de 1,5 Tesla.

Con todo ese poder, los neurocientíficos pudieron lograr imágenes de la actividad cerebral mucho más detalladas.

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Los seres humanos

Lo que hicieron fue enseñarle a los voluntarios pares de formas, que en la vida real no están asociadas.

"Cuando vinculábamos la forma A con la B, veíamos actividad cerebral relacionada con la A y luego con la B. Al repetir la exposición al estímulo, la actividad en esa área del cerebro decrecía. Analizando el efecto con diferentes estímulos,identificamos dónde se guardaban las memorias".

"24 horas más tarde, esas asociaciones entre las formas se habían silenciado". Quizás las habían olvidado.

Sin embargo, ¿qué tal si lo que había pasado más bien era que el cerebro se había equilibrado? Usando pequeñas cantidades de corriente eléctrica para modular la actividad inhibidora en el cerebro, la redujeron.

Si su teoría era correcta, eso reduciría el efecto de las conexiones inhibidoras en la memoria y los voluntarios volverían a recordar las asociaciones entre las formas.

Y eso fue exactamente lo que pasó: las memorias silenciosas fueron desenmascaradas. Y, gracias a Barron y a su equipo, quienes no sabíamos de la antimemoria hasta ahora, pero nos había cautivado su nombre, acabamos de introducir lo que aprendimos sobre ella en nuestro cerebro, para que permanezca ahí.

La misma antimemoria se encargará de que no la recordemos hasta que la volvamos a necesitar.

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