Cómo contestar a la pregunta “¿Cuáles son sus defectos?”

Y entonces, ¿qué responder? Esto puede convertirse en uno de los momentos más incómodos del proceso de selección, porque la sinceridad y las respuestas cliché pueden ponerse en su contra.

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Durante las entrevistas laborales existen varios momentos y preguntas que ya son comunes y que suelen aparecer casi siempre como prerrequisito para el proceso de selección. Pero quizá una de las más predecibles, que continúa siendo una de esas que no se sabe cómo responder, es aquella en la que piden hablar sobre los defectos.

Esta pregunta suele hacerse con el fin no solo de conocer un poco más a la persona que se está tratando sino también de poner a prueba la sinceridad de quien podría ser el próximo empleado de la compañía.

Al respecto, Ryan Kahn, coach profesional, señala que además de revelar las razones por las que probablemente no deberían contratar a esa persona, “también revela información detallada sobre la mentalidad de mejora continua que tiene la persona”, según señaló a Business Insider.

¿Por qué la preguntan?

En general, más allá de la respuesta que el entrevistador pueda ofrecer, esto pone a prueba otras habilidades que se espera encontrar en un buen candidato a un trabajo. Por un lado, efectivamente busca poner a prueba su carácter y saber que usted tiene conciencia de quién es y hacia dónde va o, en otras palabras, probar un poco su nivel de inteligencia emocional.

FP le sugiere leer “Las actitudes que delatan a alguien con poca inteligencia emocional”.

Y, con esto, ver cómo usted puede responder a preguntas difíciles y convertir lo negativo en una situación positiva, que es el error más común que cometen la mayoría de personas: decir solamente que son defectos y nunca decir cómo están trabajando en ellos para eliminarlos.

¿Qué contestar?

Aunque se trate de la sinceridad y de mostrarse como una persona indicada para esa oferta laboral, es evidente que tampoco va a mencionar los defectos que podrían dejarlo fuera de los procesos de selección como “soy poco productivo” o “soy impuntual”.

Pero hay otros adjetivos que, con el tiempo, también se están convirtiendo en clichés y quienes hacen entrevistas ya los reconocen, porque son palabras que tienen una delgada línea de ser defectos a ser cualidades. Estas son: soy “perfeccionista”, “trabajo demasiado” o “soy muy detallista”. Pero esto, ¿cómo puede ser un defecto?

De acuerdo con la web About Careers lo ideal es mencionar aquellos defectos que puedan convertirse en aspectos a mejorar durante el desarrollo profesional y cuyas deficiencias sean solo temporales.

Antes que nada, evada las oraciones que incluyen “yo odio que…” o “yo no puedo…” que, de acuerdo con Careercast, son bastante limitantes y extremistas, que niegan cualquier opción de que se erradiquen a futuro dichos defectos. Luego, por supuesto, considere aquellas deficiencias que tiene en su carrera y que pueden ser debilidades pero, a la vez, en las que pueda decir cómo está trabajando en ellas.

Incluso, si lo considera, añada el factor “ser humano”, que lo que quiere decir es que reconoce que es una pregunta difícil de contestar y que usted constantemente se está evaluando al respecto.

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En cuanto a las opciones de respuesta, existen varias que puede dar, siempre y cuando considere –y sea honesto con usted mismo- que alguna de ellas puede aplicar y encajar en su personalidad así como el cargo y la carrera a la que aplique:

• Tímido
• Tendencia a dejar todo para después
• No ser multitarea (o multitasking)
• No trabaja bajo presión
• Problemas con los números

Las expresiones para añadir

Las palabras anteriores son útiles, pero no se valen por sí solas. Es necesario aprender a venderlas como defectos pero, como ya se habló anteriormente, siempre acompañarlas de cómo se está trabajando en ellas. De entrada, elimine los adverbios como “soy muy…” o “soy irremediablemente…” y todas aquellas que impliquen que usted no va a cambiar nunca, al respecto.

Acompañe estos adjetivos por palabras iniciales como “mis amigos me consideran…” o “he notado que en ocasiones me comporto…” para demostrar que pueden darse en ciertos aspectos de la vida, pero no siempre.

Y al final, añada una sugerencia de cómo ha estado logrando trabajar en ese defecto y el avance que ha tenido al respecto. Harvard Business Review pone el ejemplo de la procrastinación o la tendencia a “dejar las cosas para luego”: sugiere que puede decir “dado que tiendo a procrastinar, he aprendido a trabajar bajo presión con el objetivo de tener todo listo a tiempo”.

O con el ejemplo de la multitarea puede señalar que “no tengo una alta concentración cuando se me pide hacer varias cosas al tiempo, por lo que prefiero organizarme mejor y dedicarme 100% a una sola tarea para hacerla bien hecha”.

Todas las respuestas pueden variar y, realmente, no hay una que se considere mejor que otra. Simplemente prepárese previamente para una pregunta de este estilo y póngase en los zapatos de su entrevistador, si su respuesta sería o no convincente.

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