¿Quién dijo que es tarde para estudiar?

Cada vez más personas adultas están interesadas en empezar o terminar una carrera profesional, pero ¿cómo hacerlo cuando se han pasado los años, tiene hijos, está escaso de dinero o no tiene tiempo?

Como en el amor, estudiar no tiene horario, ni fecha en el calendario. Como en el amor, estudiar no tiene horario, ni fecha en el calendario.
Estudiar para profesionalizarse casi siempre hace parte de los proyectos de una persona, pero las circunstancias laborales, familiares o económicas hacen que se desista del objetivo.

Sin embargo, actualmente está creciendo el interés de adultos de regresar a la universidad para mejorar las condiciones salariales, y en general la calidad de vida.

El rector del Politécnico Grancolombiano Fernando Ávila hizo un análisis de la situación para finanzaspersonales.co.

Educación para toda la vida

Para Ávila los que tienen los medios y la capacidad para estudiar deberían seguir estudiando porque el proceso de aprendizaje y de cambio es continuo, de modo que el que no se capacita se va volviendo obsoleto y se va alejando de la realidad.

Además, el proceso de aprendizaje es para toda la vida y no está solamente limitado a la formación profesional, sino a aspectos en la vida familiar en la que los padres sin importar el nivel académico deberían tener conocimientos básicos de tecnología.

“Si uno como papá no aprende lo que son por ejemplo las redes sociales y se niega a descubrir cómo es ese mundo, pues se empieza alejar de los hijos, queda relegado y como un atrasado”, señala Ávila.

No me queda tiempo

Ese es uno de los factores más definitivos para que alguien deje de educarse. Una carga horaria demasiado extensa hace que las personas opten por quedarse sin actualizar los conocimientos y crecer profesionalmente.

El rector del Politécnico asegura que si bien esa puede ser una razón poderosa, también existe un antídoto para ella como la motivación y el emprendimiento educativo: “emprender no es solamente hacer empresa, un emprendedor es aquel que emprende cambios, que aprende equivocándose y corrige los errores”.

De modo que quien tiene el interés puede organizar mejor su tiempo y empezar a estudiar.

Tengo familia

Tener hijos no es limitante para seguir aprendiendo, puede ser que tenga muchos gastos para atender a los miembros del hogar pero en la medida de lo posible siempre existe la posibilidad de encontrar cursos que se ajusten al presupuesto y a los horarios.

Si definitivamente no se puede, hay que proyectar la meta a corto o mediano plazo, pero nunca desistir de ella.

No hay dinero suficiente


Está creciendo el número de personas que quieren entrar al sistema presencial, pero el tema económico se ha convertido en su mayor debilidad.

Si no se cuenta con los recursos suficientes hay que optar por otras modalidades de educación como la virtual donde los costos para los estudiantes se reducen hasta en una cuarta parte con relación a la presencial.

Algunas cifras hablan que en promedio en las universidades públicas solo el 7% de los candidatos que se postulan son admitidos y algunos programas tienen incluso la cifra de 3% del total de los admitidos. Las universidades privadas reciben a casi todos pero son más costosas y muchos terminan en deserción.

"La educación online está ayudando por lo menos en lo que se refiere a acceso y cobertura en la educación y está acabando con el privilegio y la discriminación".

En definitiva, si es adulto más allá de los 30 años, tiene motivación y disposición para seguir estudiando puede hacerlo, busque opciones, muy seguramente las encontrará.
                                                               

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