Las 8 lecciones de trabajo que debe aprender al llegar a los 30

La primera década laboral puede ser una de las más duras pero, a la vez, una de las más enriquecedoras al forjar las bases de su perfil profesional.

Las 8 lecciones de trabajo que debe aprender al llegar a los 30 Las 8 lecciones de trabajo que debe aprender al llegar a los 30
Cuando se empieza a explorar el mundo laboral por primera vez, la perspectiva de que lo que es la universidad cambia completamente la perspectiva del mundo, al experimentar lo que es “la vida real” en la profesión que se escogió.

Desde el mismo hecho de considerar que hay muchos conocimientos que adquirió y que nunca usó durante el ejercicio de su profesión, hasta esos pequeños detalles que sus profesores olvidaron mencionar de lo que debía y no debía hacer durante una discusión con su jefe. Pero bueno, al fin y al cabo la experiencia en campo es de donde más enseñanzas puede obtener una persona.

Luego, con el paso de los primeros años, empieza a definir su campo de especialización, a establecer contactos profesionales y comprender cómo funciona el mercado laboral de su profesión: cuáles trabajos hay que valorar, a cuáles hay que apuntar y cuáles evadir por completo. Y a la vez, comprende que hay errores pequeños que puede cometer como parte de su proceso de aprendizaje pero hay otros muy grandes que pueden dañar su progreso profesional.

En general, todo se trata de vivir y aprender para llegar a ser el experto en su campo que quiere ser. Las dificultades siempre han de superarse, mientras de los errores siempre hay algo que aprender y los triunfos pueden llegar a ser efímeros.

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Según Stephanie Taylor, durante la década de los 20 años usted puede llegar a vivir una gran variedad de escenarios que, para muchos, son comunes y de los cuales, lo importante, es extraer las enseñanzas más valiosas a pesar de lo problemáticos o inconvenientes que puedan verse. Entonces, en una publicación de LearnVest ella señala las 10 lecciones más duras que puede llegar a aprender en esta época:


1. Sobre el trabajo ideal

A lo largo de estos años ha comprendido que con lo que tanto soñó durante la universidad, eso que tanto quiso ser y ejercer, es un total fiasco. Por lo general, desde que se gradúa se encamina para convertirse en ese ideal que quiere pero, con el tiempo y viendo las condiciones, las situaciones y “las roscas”, puede que ese ensueño empiece a desmoronarse de a poco.

Mientras unas personas aspiran a tener posiciones altas, otras lo que quieren es tener el tiempo suficiente para tener un equilibrio de su vida personal y laboral. Pero también están las que creían que su sueño sería algo rentable y, realmente, no ofrecen un buen salario.

Entonces, este choque con la realidad le permite hacer un examen de conciencia para considerar opciones que le sean más útiles en su vida y que estén acordes con la realidad y sus expectativas. Incluso, puede que se haya dado cuenta que el campo que inicialmente no quería, es el que le ha permitido aprender más y posicionarse mejor en el campo laboral.

Así, “bajarse de esa nube” en la que estaba al inicio de su vida profesional no siempre es malo, porque también es un recordatorio de que hay que hacer sacrificios y que no todo lo que piensa o califica como “bueno” lo puede hacer feliz. En este punto, lo importante es aprender cada vez más sobre su industria y considerar nuevos campos en los que pueda desarrollar sus habilidades y tenga un diferencial más grande que el de sus demás colegas.

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2. Sobre las entrevistas


Quizás durante la universidad le dieron algunos trucos pero realmente nunca lo prepararon como usted hubiera querido, para no pasar como una persona arrogante o quizás como un tímido que no supo vender sus habilidades.

Y es que, a decir verdad, estos espacios pueden llegar a ser muy complicados cuando usted en realidad necesita ese trabajo pero no cuenta con las suficientes herramientas para mostrarse como el candidato más apto para el puesto.

Stephanie Taylor explica que, con el tiempo, los jóvenes aprenden que no todas las entrevistas son iguales y que cada una requiere de una preparación previa y de trucos determinados, dependiendo de la empresa o el cargo al que se vaya a presentar.

Por ejemplo, el hecho de mostrarse como una persona cordial y decente, de recordar los nombres y los rostros o, incluso, de cómo mostrarse con confianza y sin nada de nervios.

3. Sobre decir “sí”

Con el tiempo aprende que es un arma de doble filo que, aunque le permite mostrarse como una persona que le gusta trabajar en equipo, también puede llegar a implicar aumentar su carga laboral absurdamente.

Esto puede ser por el simple hecho de querer complacer a todo el mundo y dejar una imagen positiva frente a su jefe y sus compañeros de trabajo. Incluso, es uno de los errores más comunes que se cometen desde etapas tempranas en la carrera laboral y que sólo el tiempo enseña y castiga.

Si bien las cualidades de la ambición y la iniciativa lo pueden ayudar a crecer profesionalmente, el éxito a largo plazo dependerá también de aprender a establecer expectativas y pedir detalles relacionados con plazos, procesos o recursos.

4. Sobre los ascensos y los despidos

Por lo general se puede estar entre dos extremos: desde ser el empleado que siempre da más de lo que se le pide (y no ser nunca reconocido) hasta procurar dar siempre lo mejor de usted y, a pesar de eso, ser despedido. Es por eso que un ascenso no debe tomarse como algo más allá de una motivación personal para ser proactivo.

Al respecto, también puede haber entendido que a veces la suerte también favorece a los más audaces, pero es algo que usted también puede empezar a aprender. Lo importante es buscar siempre que sus cualidades se pueda exaltar y tengan la oportunidad para ser mostradas.

Pero también debe reconocer que cuando un jefe pasa por alto su talento, puede ser un indicio de que es hora de dar un paso atrás y considerar un cambio profesional. Y en lo que respecta a los despidos, lo ideal es nunca tomarlo como algo personal, sino como una oportunidad para mejorar y seguir adelante. Al fin y al cabo, aún está muy joven.

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5. Sobre los jefes


Los hay de todo tipo, con toda clase de personalidad y una gran variedad de intenciones y exigencias. Pero a estas alturas sabe que son ellos quienes mandan, tienen cierto poder y tiene que aprender a llevársela bien con ellos, así no le guste.

La experiencia de esto es poder tener un control de sus propias emociones, de sus reacciones y desarrollar actitudes profesionales en ciertos momentos laborales como, por ejemplo, cuando le señalen un error. La lección se enmarca en aprender a conocer a las personas, mantener las interacciones siempre en un punto profesional y mostrar madurez emocional y social en cualquier circunstancia. De los malos jefes siempre habrá algo que aprender.

6. Sobre los salarios/puestos

Ganar un alto salario siempre es una meta profesional. Obtenerlo y mantenerlo para poder tener unas mejores condiciones de vida. No obstante, cuando ese momento llega, en la mayoría de casos sucede que no es un puesto que realmente lo satisfaga o que ame hacer como otros que sí tuvo aunque implicaban un menor salario.

Esta es quizás la primera lección de que un buen salario no siempre significa una mejor calidad de vida o progreso profesional, ya que aunque puede convertirse en una nueva cotidianidad, muy seguramente se sentirá insatisfecho.

La lección es que aunque el dinero es un factor importante en la vida, no siempre debe sacrificarse calidad de vida por obtener ganancias que no va a poder disfrutar a través de experiencias, dado el cargo y la responsabilidad que le implica ese salario alto. En esto también influye la importancia de la cultura corporativa y el ambiente laboral.

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7. Sobre los errores

Nadie está exento de cometer errores, incluso, las personas con amplia experiencia también pueden dar pasos en falso. El tema es cómo vaya a reaccionar después de que lo comete: ¿lo cubre o lo cuenta? Dependiendo de lo que haga, la experiencia cambia de rumbo.

Hay cosas que pueden enseñarle que usted mismo las puede resolver por su cuenta, peo otras, que es peor cuando no las anuncia y su jefe o compañeros las notan después, cuando la gravedad pueda ser peor.

Para esto, usted deberá ser capaz de reconocer sus alcances, sus habilidades y qué tan bien puede conocer el sistema (o lo que puede llegar a necesitar conocerlo) para que este tipo de situaciones pueda prevenirlas o, dado caso, darles la solución más eficiente y adecuada. También hay un alto valor en saber callar.

8. Sobre los compañeros de trabajo

Sus colegas no siempre son sus amigos y la diferencia de ambientes pueden mostrar distintas personalidades de las personas: las actitudes no siempre son las mismas en una oficina que en un evento de fin de año, por ejemplo. Entonces, cosas como los chismes, los malos comentarios y las imprudencias pueden jugarle una mala pasada.

Muchas personas con amplias trayectorias profesionales hoy evaden los lazos de amistad en la oficina porque hay personas que no siempre se muestran con buenas intenciones o que, con el paso del tiempo, pueden estar más a favor de unas prácticas no tan acertadas para su imagen. Y es que, efectivamente, no siempre es fácil confiar en las personas.

Incluso, con el paso del tiempo puede que ya tenga algunas relaciones laborales que sencillamente no funcionan y que hoy son bastante complicadas de llevar. Por eso, la lección es manejar todo siempre con profesionalismo, tener precauciones pero tampoco estar siempre a la defensiva. Dese el tiempo para conocer a las personas.

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