¿Alguna vez trabajó gratis?

Quizás en lo poco o mucho que lleve de su vida laboral se haya topado con personas que simplemente regalan su trabajo o quizás, es usted quien lo ha hecho. ¿Qué tan conveniente puede resultar esto?

¿Alguna vez trabajó gratis? ¿Alguna vez trabajó gratis?
Cuando se trata de trabajo son muchas las teorías que se manejan entorno a la pasión que se debe tener a la hora de ejercer la profesión, pero a la vez, el reconocimiento que las empresas o empleadores deberían tener de las habilidades y esfuerzos de sus trabajadores. Incluso, muchas veces, éstas se contraponen porque mientras le dicen “sea positivo y manténgase feliz haciendo lo que le gusta, sin importar el pago”, su bolsillo y sus necesidades puede que no piensen igual.

También está el hecho de la gratitud porque, “antes usted tiene trabajo a diferencia de muchos otros que no”, ¿le suena familiar? Lo cierto es que, aunque esté iniciando su carrera, debe también saber y reconocer las situaciones en las que vale la pena desgastarse tanto y cuándo no.

De acuerdo con un análisis de la situación que hace Miya Tokumitsu, en Fortune, la razón por la que las personas trabajan gratis es una sola: esperanza, que se convierte en un poderoso motor para trabajar a pesar de las condiciones, esperando que alguna vez sea reconocido ese esfuerzo, ya sea con un aumento salarial o con una promoción.

Pero ahí puede venir una de las más grandes mentiras: rara vez, ese esfuerzo, se traduce en beneficios profesionales. Al respecto, BBC Capital explica en un artículo que el objetivo de la mayoría de empresas –especialmente las grandes- siempre será ahorrar costos al máximo, por lo que si una persona empieza a asumir funciones adicionales sin pedir dinero de más, siempre será una situación aprovechada al máximo.

Es por eso que no debe asumir que, al ser más creativo, propositivo o productivo, vayan a reconocerle ese esfuerzo “porque sí”, a no ser de que se lo hayan mencionado previamente. Recuerde que el objetivo de la mayoría de empresas siempre será minimizar costos.

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¿Cuándo vale la pena?

• Construir redes

Si se trata de un espacio en el que usted sabe que va a mantener un relacionamiento con otros colegas de su profesión o importantes empresas, el esfuerzo puede valer la pena; ya que será la oportunidad para mostrar sus habilidades y establecer contactos que le podrán ayudar a futuro a conseguir un trabajo estable y pago.

Un ejemplo de esto lo expone Dorie Clark, en Forbes, quien señala que esto solo se puede hacer cuando se trata de la empresa o las personas adecuadas, que le abran las puertas para mostrarse como profesional. Claro que existen condiciones básicas en las que debe hacer respetar no solo su trabajo, sino usted mismo como persona, en cuanto a temas de horarios y exigencias que usted no tiene por qué aceptar.

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• Por su hoja de vida

Si hasta ahora está iniciando carrera o si busca darle un giro de campo a su profesión, también puede ser una buena alternativa. Esto le puede ayudar a construir una reputación que soporte sus habilidades en su hoja de vida y le ayude a tener algunas referencias a las que los futuros empleadores puedan contactar para que hablen de su trabajo.

Pero esto también tiene sus limitaciones: a pesar de que sea gratis, las condiciones deben ser establecidas por ambas partes y, por lo general, no tiene que haber obligaciones o responsabilidades que el empleador pueda exigir.

Valore su trabajo

No solo se trata de cuestión de dinero sino también de tiempo. Son dos factores fundamentales que son lo que le permite ponerle un “precio” a su trabajo. Dependiendo de la cantidad de horas en la oficina o en la casa que usted deba mantenerse al tanto de su trabajo, así como su disponibilidad y el uso de sus conocimientos o habilidades, debe determinar si vale la pena o no el salario que le van a pagar o, en dado caso, trabajar gratis.

Compárese con los demás profesionales de su campo y establezca qué es lo que usted tiene que ellos no (en conocimientos) y que pueden hacer que usted tenga un mayor o menor valor, en su campo.

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