Un paseo por la "república independiente" del gigante tecnológico Samsung

Complejos deportivos, parques, piscinas y auditorios se fusionan con fábricas, oficinas y centros de investigación en la Ciudad Digital de Samsung, toda una "república" de la multinacional surcoreana que acoge a más de 30.000 empleados al sur de Seúl y que ha inaugurado un nuevo centro de investigación.

Un paseo por la "república independiente" del gigante tecnológico Samsung Un paseo por la "república independiente" del gigante tecnológico Samsung

El florecimiento de esta urbe corporativa de 172 hectáreas -equivalentes a 250 campos de fútbol- en la localidad de Suwon responde a la sorprendente evolución de Samsung durante el último medio siglo, en el que Corea del Sur ha pasado de la pobreza absoluta a la opulencia.

Por sus arboladas calles transitan escasos coches, frecuentes autobuses y, sobre todo, cientos de bicicletas que la empresa ofrece en préstamo a los empleados para desplazarse por la Ciudad Digital con el objetivo de promover el ejercicio físico y así compensar las largas jornadas laborales impuestas por la empresa.

Y es que buena parte de los empleados de Samsung Electronics entran a primera hora de la mañana y no abandonan la oficina hasta el filo de la media noche inmersos en la extrema competitividad de la cultura laboral surcoreana, en este caso aplicada a una firma en constante lucha por el liderazgo mundial.

La nueva joya de la corona en la Ciudad Digital de Samsung se inauguró hace apenas una semana: es el nuevo centro de investigación R5 cuyas dos torres de 27 pisos cada una suman una superficie total de 300.000 metros cuadrados, destinados a fines tanto científicos como de negocios y servicios.

Vestido de espejos negros y repleto de pantallas en su interior, este templo de la tecnología alberga laboratorios dedicados a la investigación y desarrollo en telefonía móvil, donde los técnicos realizan experimentos en herméticas cámaras capaces de emular las condiciones externas de cualquier punto en el planeta.

Las torres R5 cuentan con un auditorio para 700 personas, 150 salas de videoconferencia y más de 1.000 para reuniones, además de restaurantes, un mega gimnasio con pista de atletismo, tres piscinas cubiertas -una de ellas olímpica- y un muro de escalada que permite alcanzar el cielo de yeso de la planta baja.

No obstante, tanto este muro de 20 metros como las piscinas y el gimnasio se muestran vacíos a las 11 y media de la mañana, porque "solo se pueden usar durante la hora de comer o después del trabajo", comenta amablemente a Efe uno de los encargados de relaciones públicas de Samsung Electronics.

Antes del centro de investigación R5 ya existían otros cuatro edificios dedicados a I+D repartidos a lo largo y ancho de esta ciudad, que pasó de un puñado de fábricas en 1969 a acumular hoy tantos empleados como habitantes tiene, por ejemplo, el Principado de Mónaco.

Samsung (en coreano "tres estrellas") nació el 1 de marzo de 1938 como una pequeña empresa de exportación de pescado seco, verduras y frutas, y en los 70 empezó a fabricar los rudimentarios televisores en blanco y negro, lavadoras y frigoríficos que hoy expone en su museo de la Ciudad Digital.

Tras años de constante renovación y gracias al sudor de las interminables jornadas de sus empleados -hoy más de 275.000 en todo el mundo- esta multinacional bate cada año sus propios récords y en 2012 acumuló más de 175.000 millones de dólares en ventas.

El éxito de Samsung Electronics, cimentado estos días en sus teléfonos y dispositivos inteligentes, ha logrado convertir a la firma en todo un referente tecnológico mundial, una realidad que queda aún más patente tras recorrer el Silicon Valley surcoreano.

EFE

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