| 2/6/2018 3:07:00 PM

¿Qué es el intraemprendimiento y cómo le ayuda a emprender sin irse del trabajo?

Durante los últimos años la dinámica emprendedora se ha convertido en motivo de interés para los países en vías de desarrollo, ubicándolo como un elemento de mostrar que permite promover la industria y el comercio desde las líneas más elementales de la sociedad.

Emprendimiento, como emprender sin renunciar a su puesto de trabajo 123RF-Tyler Olson

Sin embargo el fin mismo del emprendimiento parece ser sinónimo de incertidumbre para quien lo desarrolla, llegando a un mundo desconocido y que “aparentemente” no cuenta con garantías de supervivencia para quienes tienen obligaciones como su familia, sus hijos, estudio, pago de créditos… ¿le agregamos una inversión para arrancar un negocio?... aquí la respuesta de la mayoría sería un contundente NO ¡de ninguna manera!

Entonces es allí donde debemos hacer una gran aclaración: Ser emprendedor no significa simplemente crear una empresa, suele tener elementos que van un poco más allá; elementos que clasifican al emprendimiento como una actividad, de la misma manera como desempeñamos nuestro cargo en una empresa o hacemos nuestras labores en el hogar. Para todas ellas contamos con ciertas competencias y destrezas que nos hacen más hábiles para el desarrollo de cada rol en el que nos incluimos.

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Según Joseph Schumpeter (1934) un emprendedor debe contar con cualidades particulares y que habitan el campo de lo disruptivo, lo que para muchos suena descabellado y en el mercado denominamos como innovador. Por otro lado, califica a los emprendedores como un tipo especial de personas que no son necesariamente los inversionistas y mucho menos los gerentes y en este aspecto es donde más caemos en el error de creer que las ideas deben ser administradas propiamente con nuestra gestión, algo así como un jornalero que prepara la tierra, la cultiva, él mismo la cosecha y también cocina y consume sus frutos

¿Acaso no podemos tener buenas ideas y ser pésimos gerentes? ¡Claro que sí! De la misma manera que hay grandes inversionistas con escasez de ideas. Y son precisamente ellos quienes buscan a esta clase especial de personas que pueden generar mayor valor a sus recursos.

Uno de los grandes problemas del siglo lo ocupa el exceso de capital y la falta de confianza para invertirlo. Los inversionistas constantemente buscan medios para lograr diversificar sus recursos de forma que puedan disminuir su nivel de riesgo separando su dinero en diferentes ideas, empresas y emprendimientos.

El elemento fundamental y que hace que estos recursos no lleguen a la mayoría de ideas de negocio es la poca confianza que  proporciona el emprendimiento al inversionista, esto debido a la falta de experiencia del emprendedor promedio en llevar a buen fin los negocios y a su vez impide garantizar moderadamente el éxito del negocio a quien pone los fondos para empezar esta maratónica labor.

¿Entonces qué hacer?

Dentro de los modelos que han permitido integrar de forma efectiva estos dos intereses (el del emprendedor con sus deseos de innovar y el del inversionista con sus deseos de invertir) se denomina intraemprendimiento y justamente va relacionado a una oportunidad de oro que tenemos cuando nos encontramos laborando.

Este modelo consiste en promover la innovación directamente desde el núcleo organizacional, es decir, son los integrantes de las empresas quienes crean nuevas unidades de negocio o inclusive nuevas compañías, todas surgiendo directamente de su compañía empleadora.

Pero antes recuerde que sus ideas deben ser bien protegidas y solamente exponerlas a sus empleadores de acuerdo con la pertinencia de las necesidades estratégicas de la compañía, y sólo si la empresa cuenta con planes que promuevan al colaborador y lo integren en el desarrollo de nuevos negocios.

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¿Cómo funciona?

En el intraemprendimiento es indispensable que existan planes de ayuda y colaboración de parte de la empresa que apadrina la idea para con el emprendedor, allí es donde es importante contar con planes de negocio establecidos, soporte tanto tecnológico como técnico para llevar adelante la idea y la posibilidad de compartir las buenas prácticas de la empresa para con el pequeño empresario que se está desarrollando.

Y no es un modelo nuevo, este tipo de actividades han surgido con éxito y han sido motivo de orgullo para empresas como Google o Nestlé donde producto de la generación de espacios para la recepción de ideas de parte de los colaboradores se han podido iniciar modelos de negocios diferenciales, crear productos o reorientar las compañías.

Por medio de este tipo de espacios es posible aportar ideas que posteriormente pueden ser retenidas por la empresa permitiendo así lograr captar inversionistas que busquen mayores garantías y las puedan encontrar atractivas para un futuro desarrollo independiente.

Este tipo de modelos también se han podido manejar a través de la figura de spin-off empresarial, donde diferentes empresas eligen ideas de negocio internas, las patrocinan, las incuban como si fueran propias a cambio de participación accionaria, exclusividad en los derechos de producción o reserva tecnológica.

Luego permiten independizar la empresa una vez se haya obtenido la madurez necesaria para salir al mercado, permitiendo así libertad operativa a quien originó la idea pero generando beneficios mutuos que permitan el crecimiento sea horizontal o vertical a la empresa que apadrina. Todo esto evitando lanzar al mercado al emprendedor sin ningún tipo de experiencia y reconocimiento comercial que ocasione dificultades para sostenerse en los primeros momentos del emprendimiento.

Es importante resaltar que no todas las compañías permiten este tipo de oportunidades a causa del recelo hacia la experiencia adquirida con los años y el temor a compartir su secreto industrial con los posibles aliados. Y este fenómeno es recurrente en la industria latinoamericana que ha encontrado a las nuevas empresas como rivales en contraste con la posibilidad de volverlos una red encadenada de innovación que permita el crecimiento dinámico y sólido para la economía de los países.

Proponga

Recuerde que las grandes ideas no son grandes solamente por tenerlas en su cabeza, parte importante de la grandeza de los emprendimientos es la capacidad de ejecutarlos. De esta manera, si busca inversionistas piense primero en sus empleadores, quienes son los que han creído en usted primero.

Sólo si es rechazada su idea insista, busque nuevos aliados y no se canse de buscar un interesado. Siempre al final encontrará alguien dispuesto a sacar adelante con usted y volver tan grande como lo imagina los proyectos empresariales que tiene en mente.

Por: Cristian Camilo Parada Zuluaga

Consultor empresarial y financiero, docente e investigador

https://cristian-parada.webnode.com.co/

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