Implemente el salario emocional y algo mágico pasará con sus trabajadores

por Jessica Triana*

El salario emocional logra que los valores se materialicen en actos, hechos, conductas que contribuyen a una mejor calidad de vida de los trabajadores.

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En escenarios tan inciertos y mediados por los cambios tecnológicos, las empresas que invierten en el talento humano hacen una gran apuesta a la competitividad. Más allá de la discusión del ‘fantasma’ de la automatización de tareas con la llegada de la denominada cuarta revolución industrial, las compañías tienen una preocupación y a su vez, un desafío latente, prepararse para enfrentar los cambios y seguir siendo productivas.

Es así como cada vez más las organizaciones abrazan la transformación digital, se reinventan para actualizar sus procesos e identificar nichos de mercados que les permitan moverse en un campo de economía digital y diversificado, para la cual crean nuevos planes de negocio. Pero la tarea no termina allí.

Reinventarse, redefinirse, transformarse, adaptarse, innovar o como las empresas quieran llamar a ese momento de cambio, implica invertir más en el talento humano y esto no se reduce a una buena remuneración económica, sino también a generar las condiciones para que el ambiente laboral sea dinámico y saludable. En otras palabras, incluir un salario emocional, una medida que sin duda redundará en mayor productividad laboral.

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Las exigencias del mercado y las coyunturas políticas, económicas y sociales propias de cada sector/industria, ejercen una fuerte presión en las empresas. En muchos casos, los empleados deben trabajar horas extra –sin que estas incluso sean reconocidas- y asumir tareas adicionales que agregan una carga laboral. En esos ambientes tan tensos, el estrés se naturaliza y se convierte en una expresión cotidiana del trabajo que puede afectar la salud mental de los empleados al derivar en casos de depresión y ansiedad.

Según un reciente estudio de  la Organización Mundial de la Salud, OMS, los trastornos por depresión y por ansiedad cuestan a la economía mundial US$ 1 billón anual en pérdida de productividad. “Un entorno de trabajo adverso puede ocasionar problemas físicos y psíquicos, un consumo nocivo de sustancias y de alcohol, absentismo laboral y pérdidas de productividad. La promoción de la salud mental en el lugar de trabajo y el apoyo a las personas que sufren trastornos psiquiátricos hace más probable la reducción del absentismo laboral, el aumento de la productividad y la obtención de beneficios económicos que conllevan estos efectos”, asegura el organismo internacional.

En este contexto, el salario emocional es fundamental para prevenir ambientes laborales tóxicos e impulsar el trabajo en equipo, para desarrollar un clima organizacional saludable y para promover la salud mental de los trabajadores. El salario emocional además refleja el crecimiento consciente de la empresa y de sus líderes ya que sus valores se ven representados en acciones que no tienen que ser necesariamente económicas, sino de sensibilidad, de consideración y de reconocimiento a la contribución y el esfuerzo del talento humano, un salario significativo y motivante para los trabajadores.  

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Asimismo, todos los esfuerzos de la empresa por ofrecer un salario emocional tienen que estar alineados con la cultura organizacional y con los valores institucionales. De nada sirve hacer reconocimientos o abrir espacios si son acciones que no apuntan a algo concreto, a un objetivo empresarial. Esto ocurre cuando dentro de la cultura organizacional no hay espacio para el crecimiento personal y profesional.

Para ello es importante que los líderes tengan en cuenta tres factores clave: reconocer el esfuerzo de los trabajadores, ser conscientes de sus  necesidades sociales y afectivas y que las acciones implementadas apunten a requerimientos particulares del personal, como promover jornadas de salida temprana o de descanso para compensar otras jornadas, flexibilidad horaria o espacial (como el teletrabajo), programas de formación y estudios para mejorar las habilidades del equipo de trabajo y el reconocimiento en tiempo o especie. En todo este proceso, la comunicación es fundamental.

Todas las acciones que la empresa realice para motivar a sus trabajadores a través del salario emocional van a impactar en la productividad y en la competitividad de la organización.  Es decir, que motivar a las personas para que se capaciten y asciendan, o lograr que la gente trabaje a gusto, impactará en que se sienta reconocida.

Esto suma méritos en el trabajado y se reflejará en los resultados de la empresa. El salario emocional logra que los valores se materialicen en actos, hechos, conductas que contribuyen a una mejor calidad de vida de los trabajadores. Este tipo de acciones dignifica el trabajo al tiempo que proyecta una mejor imagen de la empresa hacia sus stakeholders y hacia el mercado.

* Coach ejecutiva y consultora en innovación organizacional.

*Directora de Armonía en Acción

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