| 9/21/2018 3:34:00 PM

La carta que revela la verdad y entiende quiénes son los millennial

Les prometimos a este grupo generacional lleno de jóvenes trabajos donde puedan alcanzar la realización personal. Pero ellos parten porque el mundo que les prometimos no existe y la respuesta del sistema es tacharlos de perezosos, igualados, inmaduros y atenidos.

Una carta a los millennials que revela la verdad y los entiende iStockPhoto

Naciste entre 1980 y el 2000. Empezaste a trabajar con el cambio de milenio y eres diferente a las generaciones anteriores simplemente porque te tocó vivir otro contexto histórico y por lo tanto, fuiste educado diferente. 

Antes de ti venían los baby boomers, que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial, y para los cuales era importante volver a levantar la economía y proveer para sus familias. La generación que les siguió somos los X (1963-1980). Nos inculcaron la importancia de acumular patrimonio y de que las mujeres demostráramos que éramos igualmente válidas a nivel profesional.

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Para ambas generaciones el éxito lo definíamos por todas las cosas que podíamos tener. No estudiamos lo que queríamos, sino lo que daba dinero para poder comprar casa, carro, una buena educación para los hijos, vacaciones en Disneylandia. La mayoría de las veces, a costa de la salud, la familia y la felicidad.

Y estos somos los papás de los millennials, a quienes para evitarles nuestro propio dolor, les inculcamos que lo más importante era que estudiaran lo que los hiciera felices. Por eso para ti, la definición de éxito consiste en poderte realizar en tu trabajo.

Eres de una generación que creció con padres ausentes, ya que por primera vez en la historia, la actividad principal de la mujer no era estar en casa. Con más poder adquisitivo, porque ya había dos sueldos, los inscribimos en actividades extra-curriculares e intentamos darles gusto en todo cuanto podíamos. Lo tuvieron todo, excepto unos padres presentes en los momentos más importantes de sus vidas.

Tu generación no quiere que sus hijos padezcan del mismo mal y por eso es tan importante para ustedes tener trabajos que les permitan conciliar la vida familiar y el éxito individual.

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También hicimos lo que estuviera en nuestras manos para ahorrarles cualquier tipo de dolor.  Nos volvimos padres sobreprotectores y estábamos ahí para levantarlos cuando caían y, si fuera necesario, cubrir sus pequeñas faltas ante familiares y profesores en pro de su felicidad  

Sin embargo al llegar a la vida laboral ese mundo dejó de existir. Ya no hay entretenimiento, ya no aprenden cosas nuevas, las figuras de autoridad ya no son cercanas y nadie les da una mano con los problemas.

Encuentran empresas analógicas, que no aprovechan las tecnologías y con un modelo organizacional que es cercano al corazón de los baby boomers que antes solían ser la fuerza laboral más numerosa pero que no conecta con tus necesidades, ni los tiene en cuenta.

Descorazonados con el panorama, al poco tiempo de entrar se van. Parten porque el mundo que les prometimos no existe y la respuesta del sistema es tacharlos de perezosos, igualados, inmaduros y atenidos. El término ha caído en malas asociaciones y ustedes no sabe cómo luchar contra la fama que los precede.  

Pretendemos tapar el sol con las manos clonándonos y prologando un modelo que era efectivo para nosotros pero no lo es para ustedes. Es más fácil etiquetarlos, que reconocer que tenemos doble personalidad y queremos una cosa para los Millennials que tenemos en casa, y otra muy diferente para los que trabajan con nosotros.

En mi trabajo veo los retos que tienen todas las partes para convivir laboralmente. Hay un sistema que deja por fuera a tu generación y levanto mi voz para que tus necesidades puedan ser incluidas y logremos aprovechar las diferencias.

Los mayores de 40 tenemos un conocimiento y una experiencia que no son de despreciar. Un legado sobre el que vale la pena construir.  Por el mundo que nos tocó vivir, hemos desarrollado unas capacidades que a ti no te tocaron como negociar con tus hermanos el programa de  televisión que íbamos a ver, relacionarnos frente a frente, recuperarnos del fracaso, ceder y esperar.

Yo sé que te inculcamos que fueras feliz pero se nos pasó hacerte hincapié en que hay casi 8 mil millones de personas más y tu felicidad está ligada a la de ellos. Nosotros te podemos apoyar en encajar tu felicidad con la del resto de los mortales.  

Pero ustedes a nosotros también nos llevan algunas ventajas. Aparte del manejo de tecnologías, claro está, los Millennials conocen mucho mejor la nueva forma de consumir y están mucho más orientados al aprendizaje.

Además les encanta tele-trabajar, lo cual puede disminuir los metros cuadrados y los gastos de mantenimiento de oficinas. Incluso, contratarlos como freelance reduce también el costo de personal. Gracias a la tecnología pueden trabajar en varios proyectos a la vez y desde diferentes lugares. No es necesaria su presencia.

Ustedes tienen una preocupación por el mundo que no tenemos los mayores de 40. Les importa el medio ambiente y la responsabilidad social y eso está bien. Les preocupa ser felices en el trabajo y eso también es de resaltar. Tener trabajadores contentos y apasionados por lo que hacen siempre beneficia a la empresa y sus productos o servicios.

A mí me parece que ustedes tienen mucha razón en muchas cosas. Querer ser felices en el trabajo es lo correcto. Querer aportar al mundo es lo correcto. Que tener tiempo para equilibrar la vida profesional y personal es lo correcto. No están pidiendo cosas descabelladas. Por mi experiencia organizacional estoy segura de que esto no solo les gusta a ustedes, sino que a nosotros también nos hubiera gustado que las cosas fueran así.

Creo positivamente que el mundo de los negocios tiene que cambiar y mi posición actual me permite hacer ese puente para que los millennials encajen en los modelos tradicionales. Por eso promuevo que las empresas, sigan su proceso evolutivo y no se estanquen, para darle cabida a las necesidades laborales del mundo actual.

Tú por tu parte también puedes poner tu granito de arena. Ni eres súper poderoso ni todo se puede. No todo llega rápido y con afán.  Hay que aceptar que uno no se las sabe todas y hay cosas que ya han funcionado antes.  Si las cosas no te salen, simplemente evalúa si hay otras opciones. No es simplemente decir o es lo mío o nada. O sea hace a mi forma, o abandono. Es abrir la mente y reflexionar si no estás obteniendo el resultado que buscas. En lugar de empecinarte, es mejor buscar una alternativa para que tu sueño sea viable.

Yo entiendo  a todas las partes. Al empresario que se mete la mano en el bolsillo para pagarte un sueldo en lugar de irse de vacaciones y vivir de la renta. Entiendo también al jefe que tiene una labor que cumplir y tiene el desafío de enganchar a la gente joven. Y también a los millennials y sus necesidades, la pasión que les hierve por dentro y la frustración de no poder demostrarlo.

Si tenías un mundo antes de entrar a trabajar que no coincide con el mundo laboral, no tienes quién te defienda y te sientes solo porque tus retos no te los pueden solucionar tus padres ni tu jefe, busca una opción para despejar el camino. Es posible que tengas que hacer algunos ajustes pero lo importante es respetar tus principios y sacrificar cosas que no tengan tanto peso.

Esto no es una píldora que te tomas y en 2 horas hace efecto. Estamos muy acostumbrados a la inmediatez y cuando necesitas algo quieres que sea ya. Estás ante un camino que se toma su tiempo pero que se puede ir construyendo por etapas y con diferentes herramientas. Cuanto antes comiences, más rápido llegarás!

*Estrategias laborales para Millennials https://anasarmiento.com/mision-piensamillennial/

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