Sí es posible ser agradable y rico, según el nuevo estudio de la Universidad de Columbia

A lo largo de los años las investigaciones muestran que las personas agradables tienden a tener dificultades financieras, pero un nuevo estudio dice que hay una manera de evitar esta conexión.

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Imagine una persona súper agradable: el tipo que siempre quiere ayudar a los demás, que es voluntario en la comunidad y es la primera persona a la que alguien llama cuando está en problemas. Ahora, piense si la persona que imaginó es rica. Hay muchas posibilidades de que su respuesta inmediata sea no.

La mayoría de nosotros hemos observado que los más amables, aquellos que los psicólogos califican como agradables, generalmente no son los mejores financieramente. Lo contrario también es cierto.

Los que tienen las cuentas bancarias más grandes tienden a no ser los más preocupados por el bienestar de sus semejantes. Y si la experiencia de la vida no es suficiente para sugerirle esta correlación, también hay ciencia que la respalde. La riqueza y la amabilidad tienden a no ir de la mano.

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Paul K. Piff, un sociólogo de la Universidad de California, estudió en 2014  a los ricos para establecer una serie de pruebas con el fin de examinar los efectos del dinero y el estado del comportamiento

En uno de los escenarios de Piff, sus investigadores se hicieron pasar por peatones y esperaron en un cruce peatonal para ver qué tipo de autos los dejaban pasar. Se requiere que los autos den paso a los peatones en California, pero lo que Piff descubrió fue que solo las personas que conducen los autos más baratos en realidad obedecían la ley de manera consistente.

Cuanto más caro era el automóvil, más probable era que siguieran derecho, y los que menos respetaban eran los propietarios de BMW. Por otro lado, los conductores de carros como el Prius eran casi tan malos. Piff atribuye esto a un fenómeno que él llama "licencia moral". Debido a que los conductores habían hecho una "buena acción" al elegir un auto ecológico, se dieron a sí mismos una licencia para atropellar a los transeúntes.

Prueba tras prueba, Piff descubrió que aquellos que se veían a sí mismos como más ricos o más poderosos que el hombre promedio, se comportaban de una manera que todos estaríamos de acuerdo que era peor. Además eran más miserables.

Cuando se les dio 10 dólares y se les dijo que podían conservarlo o compartirlo con un desconocido, los participantes que ganaban menos de $25.000 dólares al año regalaban casi el 50% más que los que ganaban más de $200.000 dólares.

Claramente, esto dejaba muy mal parados a los ricos de ese país. Pero en los últimos años, algunas investigaciones se han planteado estudios para responder a la pregunta de si en realidad ser una persona buena y ser rica es imposible.

Como por ejemplo, la última investigación de la Universidad de Columbia y el University College de Londres sugiere que la delicadeza no tiene por qué obstaculizar el éxito financiero, siempre y cuando analice detenidamente sus actitudes subyacentes hacia el dinero.

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¿Ser amable es malo para su cuenta bancaria?

Para investigar qué es lo que retiene a la gente amable de la salud financiera, los investigadores buscaron una gran cantidad de datos, incluidos registros de quiebras, registros de cuentas bancarias y encuestas de personalidad.

Su análisis confirmó investigaciones anteriores que demuestran que la amabilidad es generalmente una mala noticia para las finanzas. Por ejemplo, entre personas igualmente ricas, las personas con una gran simpatía eran 50% más propensas a experimentar la bancarrota.

"Encontramos que la simpatía se asoció con indicadores de dificultades financieras, incluidos menores ahorros, mayor deuda y mayores tasas de incumplimiento", resumió el autor del estudio al portal Inc.com, Joe Gladstone.

Lo que es fascinante aunque un poco deprimente. Pero afortunadamente, cuando el equipo continuó profundizando en los datos buscando la razón de esta correlación, encontraron noticias más felices y útiles.

Usted podría pensar que las personas de buen corazón sufren financieramente porque no pueden resistir una petición de ayuda, incluso si eso significa tomar un golpe financiero ellos mismos. O que los agradables están de alguna manera simplemente programados para ser malos con el dinero.

Pero eso no es lo que descubrieron los investigadores. En cambio, descubrieron que las personas agradables tienden a preocuparse menos por el dinero y, como prestan menos atención a sus finanzas, terminan luchando más.

Esto es alentador porque sugiere que aquellos a quienes les gusta ser humanos y no preocuparse infinitamente por el dinero deberían ser capaces de alcanzar ambos objetivos. No tiene que ser malo para hacerse rico (aunque lamentablemente en algunas situaciones parece ayudar), solo tiene que valorar el dinero y prestarle atención.

Esto es más fácil para unos que para otros. Muchos salimos del colegio o de la universidad con poca conciencia sobre el dinero. Algunos piensan que un saldo bancario más grande aumenta su valor como persona (esto no contribuye a una vida feliz). Otros terminan pensando que preocuparse y acumular dinero de alguna manera lo hace una mala persona.

Pero si comprende que este tipo de pensamiento lo está frenando, puede superarlo. Y una vez que supera ese tipo de problemas, no hay razón para que no pueda ser la persona más amable y también financieramente buena.

En conclusión, la amabilidad no lo condena a la pobreza. Un poco de atención y auto reflexión puede romper la conexión entre su personalidad agradable y las dificultades financieras.

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