¿Cómo tocará su bolsillo la Ley de Financiamiento?

El paquete de medidas que traerá la nueva propuesta para obtener recursos que permita al gobierno financiar sus gastos puede ajustar sus finanzas personales. Le contamos los cambios principales para que tome nota y se vaya anticipando a las nuevas reglas fiscales.

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En Colombia, cada vez que entra un nuevo gobierno su bolsillo lo sabe porque detrás viene un paquete de medidas que modifican la estructura impositiva nacional. Como se sabe, cada vez que se necesitan recursos se dice que el gobierno anterior dejó el país desfinanciado, con un desangre presupuestal y que no queda más remedio que tramitar una nueva reforma tributaria.

La última vez que eso pasó fue en diciembre de 2016, con la aprobación de la Ley 1819. El consentimiento de un incremento del IVA del 16% al 19%, la creación del sistema de rentas cedular, la aplicación del impoconsumo a los planes de datos del celular, además de la declaración de impuestos sobre dividendos, participaciones en empresas y en otras inversiones fueron algunos de los golpes al bolsillo de muchos colombianos.

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Ahora, el gobierno del presidente Iván Duque, a través de la cartera de Hacienda, ya socializó los principales cambios en materia tributaria que traerá la próxima Ley de Financiamiento. Lo primero, el nombre viene de la necesidad de la Nación de cubrir un hueco de $25 billones, para lo cual empezó a analizar distintas fórmulas. La primera, de acuerdo al informe publicado en la más reciente edición de Revista DINERO, fue hacer un ajuste en la deuda (por medio de un canje de bonos) que dejó la cifra faltante en $14 billones.

Y la segunda, casi simultánea, fue la decisión de presentar una Ley de Financiamiento, una vez aprobado el presupuesto, que quedó en $259 billones. La Ley de Financiamiento es una manera de asegurar, a través de los impuestos, los recursos que se requieren para atender el presupuesto y los compromisos allí adquiridos. El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, quiere presentar el proyecto a más tardar este 31 de octubre de 2018 y tramitarlo en las comisiones de Senado y Cámara de Representantes, con mensaje de urgencia para que esté aprobada antes de terminar el año.

Las personas tributarán más y las empresas menos

Otro que también ha dado luces de cómo será el revolcón tributario es el director de la DIAN, Jorge Andrés Romero. El funcionario reveló que en materia de IVA se gravará toda la canasta familiar, exceptuando los servicios públicos y los de salud. Eso quiere decir que los alimentos básicos, como el pollo, el arroz o el aceite tendrían IVA y usted tendrá que pagar más por ellos.

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Al mismo tiempo, se buscaría reducir la tarifa de IVA del 19% pero no está claro es de cuánto sería la reducción. Carrasquilla habló con algunos congresistas de tramitar unos ‘combos’ en impuestos y en el ‘combo 2’ se establecía la reducción de la tarifa de IVA del 19% al 16%, aumentar la tarifa a 37% para las personas naturales con ingresos de más de $450 millones (Unos $37,5 millones al mes) y disminuir la renta para las personas jurídicas.

De otro lado, Romero indicó que el IVA reducido sería al 18%. Para poder universalizar el IVA se crearía un mecanismo de devolución de impuesto a los pobres, parecido como al que se tiene en el Sisbén.

“Lo que queremos es bajar la tasa general del 19 por ciento, que es una de las más altas de Latinoamérica, para poder reactivar la economía. En una primera instancia, bajará al 18 por ciento y posteriormente al 17 por ciento muy rápidamente. La devolución será a través de un mecanismo especial parecido al Sisbén, que va a garantizar que se tengan en cuenta los diferentes rangos socioeconómicos de las familias y el nivel de IVA que ellos consumen”, manifestó.

Romero agregó propuestas como el regreso del impuesto a la riqueza, pero esta vez no aplicará para empresas sino para personas naturales que tengan patrimonios superiores a $3.000 millones. “Creemos que esas personas, al igual que los que ganan más de 50 millones de pesos mensuales, están en capacidad de contribuirle al país, pero sin afectar a las empresas que son motor de la economía”.

La declaración de renta tendría más cambios para las empresas que para las personas naturales. Se eliminaría la declaración de renta por cédulas que este año causó muchos ‘enredos’ con la presentación ya que se modificaron los formularios y eso llevó a equivocaciones por parte de muchos contribuyentes. Las empresas recibirían una disminución en la tarifa nominal y el descuento y deducción de otros impuestos que por el momento elevan la tarifa efectiva con la que es gravada cada año su actividad.

Para 2019, la tarifa estará en 33% y la propuesta sería bajarla al 30% para 2022. La medida estaría acompañada de la eliminación progresiva de la renta presuntiva que será de 3,5% en 2019, 3% en 2022; 2% en 2021 y 0% en 2022.

Estos son algunos de los cambios que se anticipan en los principales artículos especializados en el tema. Pero todo quedará ‘cocinado’ en diciembre de 2018 (de ser ciertos los tiempos) cuando se conozca el texto que finalmente quede aprobado.

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