| 10/19/2018 12:04:00 PM

4 reglas de combate que se pueden aplicar a los negocios, según dos ex Navy SEALS

En una guerra los militares tienen que diseñar estrategias, ejecutarlas y tomar decisiones rápidas en el campo de batalla ¿Es posible aplicar principios similares en el mundo empresarial? Esta es la respuesta de dos agentes de operaciones especiales que volvieron de la guerra en Irak.

4 reglas de combate que se pueden aplicar a los negocios, según dos ex Navy SEALS Los exmilitares han asesorado a más de 400 empresas en Estados Unidos. (Getty Images)
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BBC

En los últimos ocho años han trabajado con más de 400 empresas aplicando las reglas de combate que aprendieron como Navy SEALS en el mundo de los negocios.

Como exmiembros de la fuerza de operaciones especiales de la Armada de Estados Unidos, Jocko Willink y Leif Babin formaron una consultora que asesora empresas para que logren los objetivos que se han propuesto.

Han publicado dos libros que recogen parte de su experiencia: "Extreme Ownership" y "The dichotomy of Leadership", donde se refieren a métodos que pueden ser útiles para organizaciones no militares.

Lejos de transformar a la empresa en un regimiento, los autores proponen tácticas y estrategias que no apuntan a la creación de estructuras rígidas y verticales. Y aunque la sociedad es mucho más compleja que un campo de batalla donde se enfrentan enemigos, hay ciertas reglas, dicen los autores, que pueden ayudar a los líderes a tomar mejores decisiones.

No se trata de "aniquilar al enemigo", sino de adquirir una forma de trabajo para mejorar la eficiencia de una organización, según lo que proponen estos dos excombatientes.

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1. Mire alrededor y muévase

El libro propone no focalizarse demasiado en sus propias responsabilidades al punto de olvidar que es parte de un equipo.

Su equipo depende de usted y a su vez forma parte de otras unidades organizacionales. Básicamente, su misión va mucho más allá de la tarea específica que está ejecutando.

Jocko Willink combatió en la guerra de Irak. (Echelon Front)

Por eso es importante estar pendiente de todo lo que lo rodea y no perder de vista que lo que está haciendo suele ser parte de una estructura mayor. Al mismo tiempo, si trata de ayudar a un miembro de su unidad, tenga cuidado de no invadir su espacio porque puede generar una reacción defensiva.

Puede ser que tenga más conocimiento que su colega o subalterno, pero a veces una persona necesita aprender de su propia experiencia, siempre y cuando no ponga en riesgo a los demás o el objetivo de la misión.

En una empresa puede ser el desarrollo de un producto o una meta de ventas que se debe cumplir en un plazo determinado. Cuando hay un norte establecido, pueden surgir distintas maneras de alcanzar el mismo objetivo.

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2. Elabore un plan simple y claro

Puede ocurrir que haga una propuesta a sus superiores que parezca impresionante, con distintos niveles de complejidad y todo tipo de detalles. Pero si los miembros de su equipo no son capaces de interiorizar el plan, hacerlo suyo y en consecuencia llevarlo a la práctica, será muy difícil su ejecución.

Los planes deben ser simples, claros y sujetos a modificación. (Getty Images)

Cada persona debe comprender el objetivo y la responsabilidad específica que le corresponde. Si no está claro qué es lo que cada uno tiene que hacer y el plazo en que tiene que realizarlo, el trabajo se vuelve ineficiente. Es clave que los empleados y líderes sepan exactamente el cómo y el por qué de lo que están haciendo.

3. Fije prioridades y ejecute

Los problemas suelen presentarse al mismo tiempo. Pueden caer como una avalancha de desafíos que deben ser resueltos rápidamente. ¿Es la mejor manera tratar de resolverlos todos al mismo tiempo?

No, dicen los ex Navy SEALS. Lo más importante es establecer prioridades. Definir una lista de lo más a lo menos urgentePor eso la evaluación de lo que está ocurriendo es clave y la definición de cuál es el problema más grande es fundamental.

Leif Babin es cofundador de la consultora Echelon Front. (Echelon Front)

Una mala evaluación de las prioridades puede llevarle a tomar una vía de acción incorrecta. Y lo otro es que no puede resolver usted solo una situación de crisis. Definidas las prioridades, hay que asignar las responsabilidades correspondientes y pasar a la ejecución inmediata.

Un riesgo que se puede presentar en el camino, es que cuando está definido el plan, surjan nuevos problemas o cambien las condiciones. Es ahí donde se requiere una reacción rápida para rediseñar el plan. Aunque esté focalizado en su tarea, no puede perder de vista que el ambiente se está transformando a cada momento.

4. Descentralice el comando

Hay una parte de la autoridad que debe ser delegada a los que están más abajo en la estructura organizacional para que puedan tomar decisiones cuando están en el campo de batalla.

Hay situaciones en que un líder no tiene toda la información suficiente -y al instante- para entender exactamente qué está ocurriendo con los que están en la primera línea. Por eso debe confiar en el juicio de las unidades desplegadas en el terreno cuando la situación lo requiere.

Los consultores proponen que los empleados de menor rango puedan tomar decisiones. (Getty Images)

Los empleados necesitan tener cierto margen de maniobra que les permita reaccionar frente a distintos escenarios y eso no implica que el líder del equipo pierde el control. Aunque por cierto, el que está a cargo de una operación no debe nunca dejar solos a los empleados.

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