| 5/8/2020 6:29:00 PM

Cinco lecciones sobre salud mental en tiempos de coronavirus

Miedo, ansiedad e incertidumbre son riesgos controlables en momentos de pandemia si somos capaces de desarrollar inteligencia emocional y actuar colectivamente. Expertos nos ofrecen pautas.

Cinco lecciones para mejorar la salud mental en tiempos de covid-19 Cinco lecciones sobre salud mental en tiempos de coronavirus

El concepto de salud pública es integral y en esta época de pandemia va mucho más allá de la obligación que tienen los operadores del sector de habilitar las unidades de cuidados intensivos, conseguir respiradores y disponer de mejores implementos de bioseguridad.

La protección de la salud mental es una obligación compartida entre el Estado y sus ciudadanos. El tema fue explorado en un conversatorio virtual convocado por el director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos, Carlos Camargo Assis, en el que intervinieron el Ministro de Deportes y especialistas en el tema.

En ese escenario siquiatras y sicólogos clínicos recalcaron en la importancia de aprender a desarrollar la inteligencia emocional, a manejar el miedo, a modificar el diálogo agresivo por un diálogo útil y funcional, a fortalecer el sentido de la solidaridad y convertir la información en medios en redes en instrumento de servicio y no de zozobra colectiva.

Estos son algunas recomendaciones de los expertos sobre el manejo de la salud mental en el trabajo y el hogar.

1. Salvamento colectivo: Hasta el día de sus trágicos naufragios, El Titanic y El Lusitania eran consideradas naves indestructibles. Quizá por eso en ese momento no existían protocolos claros en casos de emergencia y el mensaje que siguió a sus S.O.S fue: “Sálvese quien pueda”. El neurocirujano Remberto Burgos de la Espriella construyó una analogía a partir de esos episodios para decir que, en medio del coronavirus, debemos aprender que el nuevo mensaje es: “Salvémonos juntos”.

2. Inteligencia emocional: La pandemia ha hecho que nos enfrentemos a nosotros mismos y nos exige desarrollar nuestra inteligencia emocional. Para el ministro del Deporte, Ernesto Lucena Quevedo, es clave asumir la responsabilidad de cuidar de nuestros cuerpos a través de la actividad física que activa hormonas y nos genera la sensación de armonía. En estos tiempos, la práctica deportiva no es solo una forma de mejorar nuestro estado físico, también es el mejor antídoto para nuestra salud mental.

3. Diálogo funcional: La suma del miedo, la ansiedad y la incertidumbre puede tornar agresivo nuestro lenguaje. Carlos Gómez Restrepo, siquiatra y decano de Medicina de la Universidad Javeriana, propone evitar los diálogos agresivos y sustituirlos por diálogos funcionales que vayan más allá de las emociones. Coincide con Burgos en que la ira “produce un secuestro neuronal”, por eso en momentos de aislamiento social, desarmar la palabra es la primera condición para desarmar el espíritu y lograr un mejor entendimiento emocional con nuestro círculo cercano y con quienes nos comunicamos a través de medios virtuales.

4. “Somos emociones que caminan”. Esta definición, ligada a la idea de la realidad, es una construcción del propio ser humano y la hace el sicólogo clínico y exgobernador Carlos Julio González. Advierte que el miedo es una reacción biológica natural que, por debajo, genera osadía, irresponsabilidad, ausencia de consecuencias, y en el techo, paraliza y se degrada hacia otros tipos de trastornos mentales. Por eso para nosotros es igualmente importante fortalecer la inmunidad biológica y la inmunidad emocional. Administrar de la mejor manera las emociones puede marcar el camino hacia el bienestar emocional.

5. Información cuidadosa: Por su incidencia en las sensaciones y emociones colectivas, el papel de quienes informan a través de los medios clásicos y de las redes sociales es de alta responsabilidad. El siquiatra Carlos Gómez propone, entre varias fórmulas, evitar las generalizaciones basadas en cifras pequeñas, no generar mensajes negativos y pesimistas que puedan aumentar la incertidumbre y guardar respeto por las víctimas y por sus familias. Esto debe ser extensivo a las comunicaciones en el trabajo ya sea con colegas o clientes, que deben guardar también los debidos protocolos para que generen unión y armonía y no terminen dividiendo.

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