| 12/11/2018 6:45:00 PM

En 4% inicia la puja por el alza del salario mínimo para 2019

Se empezó a negociar el salario mínimo en Colombia, que entre otras cosas, se tiene en cuenta para estimar multas, precios del SOAT o deducibles de seguros. Por eso, el peso que tiene es importante en temas como inflación, productividad y empleo.

cuáles son las propuestas para subir el salario mínimo 2019 iStock

Este 11 de diciembre de 2018, los voceros de los trabajadores y empresarios dieron a conocer sus propuestas para definir el salario mínimo que regirá a partir del 1 de enero de 2019. Mientras la Central Unitaria de Trabajadores, CUT y la Confederación de Pensionados de Colombia, CPC, en cabeza de José Diógenes Orjuela y Robinsón Maso, plantearon un incremento del 12 %, el vicepresidente jurídico de la Andi (los empresarios), Alberto Echavarria Saldarriaga, tomó la vocería del sector empresarial de los colombianos para proponer un 4% de incremento.

Es decir, los voceros del sector trabajador piden que el incremento sea de $93.749,04, para que el este ingreso que perciben alrededor de 1.800.000 asalariados quede en $874.991,04. Mientras que el aumento propuesto por los empresarios llega a $31.249,68, para un total de $812.491,68. La brecha entre las partes es de $62.500.

“Estoy dispuesta a escuchar las inquietudes de las partes, y en este momento los empresarios presentaron una cifra, pero requieren aclarar una serie de dudas y hacer unas precisiones con respecto al proyecto de ley de la prima extralegal, que hace curso en el Congreso de la República”, dijo Alicia Arango, minitra de Trabajo.

La comisión tripartita de concertación salarial se reunió ayer para negociar el incremento y de acuerdo al cronograma, debe haber acuerdo entre las partes este 15 de diciembre de 2018. La titular de la cartera de Trabajo confía en llegar a una cifra el 14 de diciembre, un día antes del límite legal. De lo contrario, la fecha límite legal para que se fije por decreto es el 30 de diciembre de 2018, de acuerdo con la Ley 278. 

También se oyeron otras propuestas; la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC, en voz de Diana Gómez, propusieron que el salario se fije con un incremento en la calidad de vida con un 10,32% y la Confederación General del Trabajo, CGT, en palabras de Julio Roberto Gómez, junto con la Confederación Democrática de Pensionados, CDP, y en exposición de John Jairo Díaz, presentaron la cifra de un 10%. 

Por su parte, la Andi hizo una solicitud con carácter de urgencia de programar una reunión con los congresistas de la Comisión Séptima de Senado, que se encarga de los asuntos laborales en el Congreso de la República, para aclarar algunas dudas y hacer unas precisiones con respecto a la prima extralegal de los trabajadores colombianos. Cabe recordar que en 2011, 2013 y 2017 el salario mínimo ha sido concertado.

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¿Hay ambiente para un acuerdo?

En la última década, los tiempos de inflación en el rango meta y buena disposición entre las partes han permitido que el salario mínimo haya resultado de la negociación y en las demás ocasiones ha sido fijado unilateralmente por el gobierno. Para Iván Daniel Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, hay acercamiento entre las partes para que haya una concertación.

“El enfoque de la ministra del trabajo, al considerarlo “bajito”, puede contribuir a orientar el debate en la Comisión de Concertación hacia la corrección histórica de la pérdida de poder adquisitivo progresiva del salario mínimo en Colombia. Que la ministra del trabajo piense que el mínimo es bajito podría hacer que la discusión de este sea diferente este año”, indicó el experto.

Precisamente, un estudio del Observatorio Laboral LaboUr, de la citada Universidad indicó que el monto del salario mínimo comparado a precios constantes y con paridad de poder de compra no es suficiente si, aparte de estos criterios monetarios, no se tienen en cuenta los elementos cualitativos, en particular la alta incidencia del empleo cuenta propia en Colombia.

De acuerdo con las estadísticas de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) para agosto de 2018, la incidencia del SMLV en términos de posiciones ocupacionales era, a lo sumo, del 45% (si se incluye al empleo doméstico). El Empleo Asalariado representa 42.32% del empleo total, dado su carácter urbano, representa un porcentaje superior del empleo urbano (52.68% para las 23 principales zonas urbanas del país).

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Otro estudio de Cuso International sobre ‘Pobreza e informalidad laboral: la perspectiva del Sisbén y el salario mínimo’, reveló que  a medida que aumenta el nivel educativo, crece el porcentaje deasalariados/as que gana más del SMLV: 19% de estos trabajadores/as con secundaria devenga menos del salario mínimo, en cambio este porcentaje es de 41% para aquellos y aquellas sin educación.

En la investigación se calificó como ‘preocupante’ la situación laboral de las mujeres asalariadas sin educación que ganan menos del salario mínimo, pues duplican a los hombres en la misma situación.

La ONG de desarrollo Cuso International hace un llamado de atención respecto a los trabajadores y trabajadoras asalariadas que ni siquiera alcanzan a devengar un salario mínimo en el país.

De acuerdo con el estudio,  elaborado con apoyo del Gobierno de Canadá, cerca de 19% de la población ocupada asalariada no alcanzaba a ganarse el salario mínimo de $737.717 que regía en 2017.

Tras analizar a las personas ocupadas en el año pasado, su carácter de empleado asalariado/a y la relación de su ingreso laboral respecto al SMLV, los investigadores del estudio encontraron que la falta de educación y las brechas de género son los factores que más inciden en que la población trabajadora asalariada reciba una remuneración menor a un salario mínimo.

De cara a la fijación del Salario Mínimo Legal Vigente (SMLV) para 2019, Cuso International recomendó que en el proceso de negociación el Gobierno, la representación de la población trabajadora y el sector empresarial busquen una voluntad compartida para ponerle fin a los altos niveles de evasión (no pago) del SMLV.

“Sobre la mesa de negociación deben colocarse mecanismos o principios que generen un enfoque de género, que reduzca el porcentaje de mujeres trabajadoras que ni siquiera pueden acceder a esta remuneración. En Colombia hay un gran número de mujeres cabeza de hogar que hacen grandes esfuerzos por trabajar día a día, pero no logran que sus familias salgan de la pobreza”, aseveró el directivo de la ONG de desarrollo, Alejandro Matos.

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