| 6/5/2018 11:10:00 AM

Por qué a mucha gente le causa un placer inmenso robar cosas pequeñas de la oficina

Lejos de relacionarse con la honestidad o la falta de ella, el fenómeno es muy común en las empresas. ¿Pero qué hay detrás de este acto negativo que suele provocar, al menos temporalmente, tanta satisfacción?

Jefe, por qué me quiero vengar de mi jefe Cuando uno empieza un nuevo trabajo, el empleador tiende a hacer una serie de promesas que no están necesariamente incluidas en el contrato escrito. (Getty Images)
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BBC

¿Se ha llevado alguna vez cosas de la oficina a su casa? ¿Ha robado algunos bolígrafos y papel de su empleador para la clase de arte y manualidades de sus hijos? ¿Y nunca ha usado la impresora de la oficina para imprimir las boletas de un concierto?

En una encuesta anónima reciente de la compañía Papermate, como parte del lanzamiento de un nuevo bolígrafo, el 100% de los trabajadores reconoció haberse robado al menos un bolígrafo del trabajoOtras investigaciones académicas reportaron que hasta el 75% de los empleados admitió haber robado suministros de la oficina durante el último año.

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El daño en términos económicos causado por estos "pequeños robos" ha sido valuado en cientos de miles de millones de dólares al año, y se estima que son la causa de que el inventario de una organización se reduzca cada año en un 35%.

También representan un 1,4% del total de las ganancias. Entonces, si este comportamiento es tan dañino para la economía, ¿por qué lo hacemos? Cuando uno empieza un nuevo trabajo, el empleador tiende a hacer una serie de promesas sobre el puesto que no son necesariamente parte de su contrato escrito.

Imagine que su empresa le ha prometido horas de trabajo flexible y un ambiente donde la responsabilidad se comparte entre los colegas. Al hacer estas promesas, su empleador ha creado una serie de expectativas.

¿Cuántas de estas cosas de la oficina se haa llevado por una razón u otra a su casa? (Getty Images)

Estas expectativas forman las bases de lo que llamamos un "contrato psicológico". Siempre y cuando su empleador mantenga su parte del acuerdo, usted será un empleado feliz, leal y comprometido con su trabajo. La única falla en esta situación es que rara vez existe. Sabemos que con el tiempo, las percepciones de los empleados y empleadores sobre lo que fue prometido comienza a distanciarse.

Promesas rotas

En realidad, mucha gente percibe que su empleador se está alejando de sus promesas iniciales. De hecho, el 55% de los empleados afirma que sus jefes rompieron sus promesas en los primeros dos años de empleo, y el 65% dijo haber experimentado esta situación en el último año.

Según estudios recientes, los empleadores rara vez notan que han hecho algo mal. (Getty Images)

Recientemente, investigadores descubrieron que los empleados experimentan la ruptura de una promesa una vez por semana e incluso a diario. En este punto, probablemente, estará pensando: "Si rompen sus promesas con tanta frecuencia, deben al menos disculparse por ello, ¿no es cierto?". Lamentablemente, estudios recientes indican que los empleadores rara vez notan que han hecho algo mal.

Como consecuencia, solo tratan de justificar o rectificar sus acciones entre el 6% y el 37% de las veces. Parece ser entonces que los empleadores rompen sus promesas con mucha frecuencia, pero no admiten sus equivocaciones ni intentan buscar una solución.

El placer de la venganza

Como estas promesas son vistas como una parte tan importante del acuerdo laboral, cuando el jefe las rompe, a menudo, el empleado acaba sintiéndose con la libertad de tomar lo que "por derecho le pertenece".

Los empleados que sienten que sus jefes no cumplen sus promesas experimentan emociones negativas intensas. (Getty Images)

Los empleados que sienten que los empleadores no han cumplido tienden a experimentar una serie de emociones negativas intensas como enojo, furia, frustración e indignación, que generan a su vez un deseo profundo de dominar y vengarse del empleador. Es más, algunas investigaciones descubrieron que este efecto era más profundo entre aquellos que eran muy buenos en su trabajo y que por ello esperaban ser tratados de forma justa.

Esto quiere decir que los mejores empleados de una organización son los más propensos a ser "vengativos" frente a las promesas incumplidas. Algunos estudios también demostraron que alguna gente parece disfrutar la venganza, sobre todo cuando tienen un puesto alto y cuando se sienten más dominantes. Si combinamos el deseo de venganza con el placer que proporciona, llegamos a un refuerzo positivo de este comportamiento.

En consecuencia, los empleados son más proclives a ser vengativos en el futuro cuando se enfrentan a una promesa incumplida, porque experimentan consecuencias mayormente positivas a raíz de su comportamiento negativo.

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Poca duración

¿Quiere decir esto que estoy defendiendo este comportamiento vengativo que se da cuando un jefe rompe una o más de las promesas que hizo?

Cuando se sienta frustrado porque no cumplieron con lo prometido, deténgase a pensar y a evaluar los riesgos frente a los beneficios. (Getty Images)

Claro que no. Déjeme que se lo explique con el acrónimo en inglés BRAIN (Benefits, Risks, Alternatives, Information and Nothing, en español, Beneficios, Riesgos, Alternativas, Información y Nada). Primero, cuando experimente el incumplimiento de una promesa, deténgase un momento y piense en los beneficios potenciales de ser vengativo a la luz de los riesgos asociados con robarle a su empleador.

Si bien da placer haberse vengado de su empleador por no haber cumplido, sabemos que la emoción que nos da esa acción dura poco tiempo. De hecho, es muy probable que se sientas culpable luego por lo que ha hecho. También corre el riesgo de que lo descubran y de que, potencialmente, pueda perder su trabajo. Así que pregúntese: "¿Vale esto realmente la pena?". Mejor, piense en alternativas.

Cambio de dinámica

Como mencioné anteriormente, por lo general su jefe no tiene conciencia del hecho de que ha roto una promesa. Sin embargo, hay estudios que apuntan a que puede cambiar esta dinámica si le habla de una manera respetuosa. Dígale a su empleador cuál fue la promesa que no cumplió, cómo eso lo afecta y, en última instancia, deteriora el desempeño de la organización.

En algunas situaciones puede ser mejor hablar con su empleador y en otras no. Es importante que elija sus batallas, dice Griep. (Getty Images)

Los empleadores responden por lo general bien a este tipo de diálogo — al menos entre el 52% y el 66% de los casos — y tratarán de corregir las cosas, ya sea disculpándose u ofreciendo una compensación. Sin embargo, antes de hacer nada, asegúrese de tener toda la información necesaria. Y hágase preguntas como:

  • ¿Es ésta una promesa no cumplida que se escapa al control de mi jefe?
  • ¿Sienten mis colegas algo similar?
  • ¿Es la primera vez que me sucede algo así?

Cuanta más información tenga, mejor podrá juzgar qué hacer en su caso: si dejarlo pasar, hablar o pedir una compensación. Estudios recientes indican que tiene más posibilidades de generar una reacción, como por ejemplo recibir una disculpa o que solucionen su situación, cuando puede demostrar que su empleador rompió su promesa deliberadamente.

Al hacerlo así puede demostrar que ellos tienen el control de la situación y por ende pueden corregir sus errores. Es más, es más posible que reciba una disculpa o una solución si puede involucrar a otra gente que experimentó una situación similar.

Piensa en que hay cosas que no son negociables y otras que no son fundamentales. (Getty Images)

Finalmente, y antes de que haga nada, pregúntese: "¿Vale realmente la pena?" A veces, no hacer nada puede ser lo mejor frente a una promesa incumplida. No estoy diciendo que no diga nada cuando vea o sufra una injusticia en el trabajo, solo estoy diciendo que elija sus batallas.

Al decidir qué aspectos de su acuerdo laboral no son negociables para usted y qué aspectos no son fundamentales, puede protegerse de tener que lidiar con una promesa incumplida. Mi sugerencia es que evalúe los beneficios, los riesgos, las alternativas, se informes y también piense en la posibilidad de no hacer nada cuando se vea en una situación semejante.

Yannick Griep es profesor asistente de psicología industrial y organizativa de la Universidad de Calgary, en Canadá.

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